Democracia o demagogia

2018-12-04 | Marcos Alán López Álvarez

Una Tragicomedia llamada México

La tragicomedia inició cuando fue anunciada la cancelación del megaproyecto. Luego las partes involucradas dieron sus opiniones. Empezaron diciendo que era una mala decisión cancelar el NAIM porque afectaba la estabilidad económica del país y luego se dijo que era acertada la idea ya que había afectaciones al Lago de Texcoco, aunque no hubo un estudio serio que lo respaldara. López Obrador, incólume a todo, siguió sosteniendo que en su mandato cancelaria las obras del aeropuerto y establecería una diferente propuesta: Santa Lucía. Tras una consulta hecha por el equipo del ahora Presidente de México, fue elegido abrumadoramente la opción que proponía López Obrador. Dicha consulta fue duramente señalada como fraudulenta ya que se reportó en los medios digitales que la aplicación que registraba los votos estaba constantemente teniendo fallos, la tinta se borraba, las boletas no estaban foliadas por lo que era sencillo llenar las boletas a gusto de quien lo deseara, algunas personas presumieron que votaron hasta en 5 ocasiones y, quizás lo más grave, las urnas estaban establecidas en lugares donde López Obrador, en las pasadas elecciones presidenciales, ganó históricamente la presidencia de la república.

Todo parecía miel sobre hojuelas en el clan del de Macuspana, hasta que reaccionaron los mercados financieros, que sin conocer de tintes políticos, fueron verdaderamente agresivos. De acuerdo a lo reportado por Bloomberg, cuando López Obrador anunció que se cancelaría el aeropuerto, el peso mexicano obtuvo el peor desempeño del mundo, por encima del real brasileño o del rand sudafricano. La Bolsa Mexicana de Valores anunció caídas, y la percepción de México en el mundo no fue exactamente la mejor, sino más bien era negativa: Invertir en México es riesgoso.

Estas reacciones fueron más por el fondo que por la forma de la cancelación. Primeramente, ¿Era necesaria una consulta ciudadana para saber la opinión sobre el tema cuando 30 millones de personas decidieron votar por un hombre que prometió cancelar el NAIM? ¿Es democracia o demagogia semejante ejercicio? Cancelar el NAIM definitivamente puede ser considerada una victoria pírrica para AMLO. Tomar esta medida, como lo dijo el economista Enrique Quintana, en su columna coordenadas, “(es) la definición de quién tiene la sartén por el mango, lo que se define en el caso del aeropuerto". En efecto, con la medida tomada de esta manera, nos quiere dar a entender a los mexicanos que quienes gobernamos ahora somos el pueblo. Esto endulza nuestros oídos, adula nuestros sentidos y nos empodera como ciudadanos. Es democracia en estado puro, basta leer la propia definición: “El poder en el pueblo”. Esto, en sí, no es algo malo, pero es muy cercano a la demagogia lo que López Obrador hace. MITRE, organismo con más de 60 años de experiencia dando recomendaciones      sobre aviación y seguridad, entre otras cosas, concluyó en un documento, que puedes consultar aquí, y que el propio equipo de López Obrador comparte en su página de internet, que “la alternativa Texcoco es tanto factible como deseable. Proveería una solución de largo plazo para el crecimiento del tránsito aéreo de la Ciudad de México sin causar trastornos significativos a las aerolíneas y al público usuario, manteniendo todo el tránsito aéreo civil de la Ciudad de México en un solo sitio”

López Obrador puede tomar la decisión de cancelar el NAIM ahora con la conciencia limpia. El pueblo de México lo ha decidido.  En este marco, el primer día de diciembre, Andrés Manuel puso sobre su pecho la banda tricolor que lo inviste como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Un triunfo para la Izquierda que coreaban: “Es un honor, estar con Obrador”.

Sin embargo esto no calmó la incertidumbre bursátil.  Para calmar los ánimos en los mercados, la nueva administración anunció una recompra de los bonos (tender offer) por mil 800 millones de dólares. Esta es una medida que se lleva a cabo para dar credibilidad y emitir confianza a quien emitió los bonos, es decir, el propio gobierno de México. Dicha medida, según la directora de Análisis Económica Financiera de Banco BASE, Gabriela Siller, provocó calma en los agitados mercados “no tanto porque las obras continúan sino por la búsqueda de una salida financiera a los tenedores de bonos, sobre todo los extranjeros”.

El drama del NAIM dará mucho de qué hablar de ahora en adelante, así que seguiremos pendientes de las declaraciones del Presidente del País. En el fondo, ojalá que llegue a buen término, y que cada una de las decisiones sean por la prosperidad del país. Nuestra tarea va más allá de emitir un voto en una consulta ciudadana (o 5 votos). Va más allá que sólo ver los tambaleantes mercados. Va aún más allá que revisar graficas en Bloomberg. Va más allá que gritar “es un honor estar con Obrador”.

 

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