
Mis bolas ríspidas Por David Parra
Sabido es sobradamente acerca de la propensión de mi tío Poncho por la raza Canina particularmente, por lo que al referirnos a su Pato, no es a una mascota, sino al símil del ex secretario de educación Ernesto el Pato De Lucas, desde los afectos de uno de sus padrinos políticos, quien siendo gobernador, Eduardo Bours quien pese a su corte edad y escasa experiencia le nombró a la de sí o sí, hasta reformando la ley en la materia para estos fines, secretario de seguridad pública contra viento y marea levantados por una oposición panista que cobró caro por su amor.
Hoy el gobernador Durazo designa también a un joven de escasa experiencia, cuyo mayor mérito en la administración pública ha sido jugarla de carne de cañón según relatará en entrevista, para rescatar al soldado Evo en calidad de responsable de la misión extra diplomática intervencionista que extrajo al indiciado expresidente con el riesgo de morir en el intento ante la posibilidad de qué el avión de la SEDENA enviado para ello fuera derribado, con el fin de evitar que refundieran al prófugo en una oscura mazmorra boliviana, que, según no pocos peruanos la tenía más que ganada.
Hoy a su vez rescatado de su reciente fallida misión electoral, en donde la hizo de segundo de a bordo de una extremadamente protagonista y agresiva ex jefa, esta promesa de la política sonorense a quien hoy le pone el gobernador, ni más ni menos que la bola ensalivada que dejara el malogrado Aaron Grajeda, cuál víbora chillona luego de una administración gris y estéril de la cual el único legado visible es el talento del ex secretario para organizar pachangas de cumpleaños y alabar hasta el corazoncito del jefe.
Cuándo traté a alfonso durazo en la campaña de 2006 me quedé con la idea de un hombre educado, culto y experimentado en el servicio público.
Una combinación como esa puede justificar expectativas desde las que es posible marcar diferencia con lo comúnmente conocido, pero en este caso, al menos en lo tocante a un nombramiento tan importante como el de secretario de educación, de poco o nada sirve lo anterior.
Por eso es que llama poderosamente mi atención que para mi tío Poncho el tema educativo no tenga un tratamiento diferenciado al resto de la administración pública, y por verla como todos los gobernadores una agencia de colocaciones, la cual en este momento presume por sus resultados con la salida de un secretario que sabe que no se los dió y que en su video de despedida, cual chavo del ocho recitando “el perro arrepentido” , no mencionó uno solo por la simple y llana razón que no hay ninguno, sino todo lo contrario.
Ya en ocasión anterior, le sugerí al gobernador ver el tema educativo como una política de Estado a la que hay que darle una relevancia tal como para que en Sonora el nombramiento de un nuevo secretario de educación responda a un proceso distinto al de una aventura partidista sexenal y que éste sea nombrado y ratificado por los sectores de la sociedad como una especie de rector, en lo que conseguimos una reforma constitucional para que del gabinete de gobierno, tanto la secretaría de salud, de seguridad y educación, por lo menos, cobren autonomía presupuestal y administrativa e independencia absoluta del ejecutivo bajo un régimen de servicio profesional de Carrera… Pero prefiere seguir partiendo el queso y lo peor, improvisando, a sabiendas que no es lo correcto.
A Froylán Gamez no lo he tratado nunca más allá del saludo un par de veces de manera casual, por lo que sería un absoluto prejuicio el señalar que su improvisación para esta responsabilidad sea un desatino, partiendo del hecho que cuando al Pato De Lucas le nombraron secretario de la misma manera, también pareció algo similar, pero en descargo de ello el de Magdalena demostró una habilidad excepcional para rodearse de personajes experimentados y probados a los que aprovechó con su propio liderazgo efectivo y eficiente, lo cual le valió para dar pasos firmes para una de las mejores administraciones en la SEC de por lo menos los últimos 35 años que, incluso pudo haber sido mejor si no le hubiesen puesto a competir por la presidencia municipal de Hermosillo.
Si bien entonces esta decisión acaso no fuera un desatino, si es un despropósito sistémico, por qué hasta pudiera ser bajo la premisa de brindarle a esta joven promesa de la política cuatrotera una plataforma de lanzamiento mejor que la de andar de segundón con la Célida de sicario en la campaña por el senado, con lo que acaso logró un relativo grado de posicionamiento opacado y apocado por un protagonismo poco constructivo, excesivamente estridente y hasta de mal gusto por parte de la rocaporteña, y para colmo, con una marca desprestigiada y costosa.
La parte relativamente buena es que no le dejaron por parte de la administración de Grajeda un par de zapatos grandes para llenar, vaya, ni quiera los zapatos, por lo que partir de cero es mucho más prometedor que tener que alcanzar a alguien encarrerado, ya no digamos rebasarle, lo cual por mucho no es el caso.
Y ya que mencionamos el caso de Grajeda que sonaba para ir a sustituir a Armando Moreno en la UES, otra joyita de la administración de mi tío Poncho, no vaya ser el caso que el Aarón salga con que quiere ser rector de la Unison, y todavía peor, que Durazo le acepte el raíte o todavía mucho peor, que le vea estatura para semejante responsabilidad después del fracaso rotundo para la educación básica en Sonora que representó este personaje al cual no vale la pena dedicar un renglón más, luego de preguntarnos qué va a pasar con la constelación de familiares al más puro estilo Taddei que tiene colocados tanto en el sector educativo como en el resto de la administración, y por supuesto, con sus queridos compadres.
Ya instalados en la resignación de la permanencia de los vicios de ese pasado del que se deslindan los gobernantes de hoy, pero que lo protagonizan al más puro estilo de antes, no vamos a escatimar el consignar que Froylán tiene hoy una oportunidad para trascender lo cual no se logra agazapado y diciéndole que si a todo al jefe, por cierto, un jefe autoritario al que le gusta que no solamente le digan que sí a todo, sino también se le queme incienso y le dediquen alabanzas.
Estaremos muy pendientes y prestos a destacar los logros y señalar las malas jugadas así como la falta de intención de este relevo largo que el mannager se tardó en subir a la loma bajo las mismas premisas que las de los de antes, para seguir definiéndose como los de antes… Total, origen es destino.