Uno de cada cinco milmillonarios de América Latina es de México, muchos de ellos por haber heredado parte o toda su riqueza en un país en el que, pese a las desigualdades históricas, no existe nada parecido a los impuestos a la riqueza ni a las herencias, expone Oxfam en su informe regional.
México se caracteriza porque, a diferencia de otros países donde las listas de magnates se van modificando cada dos o tres años, aquí las fortunas prácticamente no se mueven, y si lo hacen es para cambiar de nombre, pero no de apellido, explica en entrevista Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México.
De acuerdo con un informe de la organización internacional para América Latina y el Caribe, de los 109 millones de millonarios que hay en la región, 22 son de México y acumulan una riqueza conjunta de 219 mil millones de dólares, más de un tercio de la que poseen en conjunto todos los potentados de la región.
Esta acumulación se da en medio de sistemas tributarios –no sólo en México, sino en toda América Latina– que gravan con una tasa hasta tres veces mayor el trabajo que las ganancias de capital, exhibe el informe Riqueza sin control, democracia en riesgo. Por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal.
“En América Latina y el Caribe, la política fiscal recauda poco, de forma injusta y profundiza la desigualdad extrema. La estructura tributaria opera de forma contraria a lo que debería: desaprovecha su potencial de redistribución y protege a quienes más tienen”, acota el informe.
Mientras 50 por ciento de la población deja 45 por ciento de sus ingresos en impuestos, uno por ciento contribuye con una quinta parte de ingresos, mas no de su riqueza acumulada, reporta Oxfam. Esto se debe en buena medida a la brecha entre los gravámenes al trabajo y al capital, subraya el informe.
Oxfam estima que en los próximos 15 a 20 años 62.21 por ciento de la riqueza de los milmillonarios de América Latina y el Caribe será heredada, y pese a lo históricamente alta que ha sido la desigualdad en la región, sólo cinco países aplican impuestos al patrimonio neto y apenas nueve gravan herencias o donaciones.
“México es uno de los peores recaudadores de América Latina”, apunta Haas, y es en lo fiscal donde pueden verse más claramente las presiones del poder económico al poder político, apunta. No hay algo como impuestos a la riqueza, al patrimonio, y las ganancias de capital se gravan mucho menos que el trabajo.
Esta estructura de recaudación en toda la región no se ha movido, pese a la llegada de gobiernos progresistas, sostiene el informe.
Prácticamente la mitad de la recaudación (47 por ciento) viene de los impuestos más regresivos, el IVA y otros gravámenes al consumo, que no hacen distingos entre pobres y ricos, mientras en algunos países no se tocan en absoluto las ganancias de capital.


