
Columna Cafeceando, de Octaviano Rojas G
Este fin de semana, Sonora se coloca de nuevo en el centro de la agenda nacional con la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien llega al estado para inaugurar una obra largamente esperada: la carretera Bavispe–Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, además de reforzar el eje estratégico de la carretera Chihuahua–Guaymas. Infraestructura que no solo conecta regiones, sino que integra economías y oportunidades. La presencia presidencial también incluye Guaymas, uno de los polos donde el gobierno federal y el estatal han destinado miles de millones de pesos para detonar su desarrollo portuario, industrial y urbano.
En este contexto, la coordinación entre niveles de gobierno se vuelve evidente. Guaymas no solo recibe inversiones históricas, también cuenta con un gobierno municipal que ha sabido estar a la altura. El trabajo de la alcaldesa Karla Córdova ha sido clave para traducir los grandes proyectos en beneficios concretos para la gente, con orden, gestión y resultados visibles en la ciudad.
Mientras tanto, en el sur del estado, el gobernador Alfonso Durazo Montaño continúa consolidando una agenda social de alto impacto. La supervisión del nuevo Hospital General de Zona del IMSS en Navojoa, con un avance del 95.6 por ciento y una inversión superior a los 2 mil 322 millones de pesos, es una muestra clara de ello. Un hospital con 90 camas, 29 especialidades y equipamiento de alta especialidad que beneficiará a más de 96 mil derechohabientes del Mayo, fortaleciendo de manera histórica la atención médica en la región.
La gira por Navojoa, Etchojoa y Huatabampo incluyó también la entrega de maquinaria pesada, obras de drenaje, saneamiento y equipamiento hídrico, además del diálogo directo con el sector pesquero ribereño en el marco del Día Nacional del Pescador. Acciones que no son discurso, sino inversión directa en salud, servicios públicos y justicia social.
La visita presidencial y el trabajo territorial del gobernador envían un mensaje político claro: Sonora es prioridad. Y cuando la federación, el estado y los municipios caminan en la misma dirección, como hoy ocurre en Guaymas y el sur del estado, el desarrollo deja de ser promesa y empieza a convertirse en realidad.
En otro tema, el transporte urbano ha sido históricamente el talón de Aquiles de prácticamente todos los gobiernos. Las quejas son recurrentes y conocidas: falta de unidades, camiones en mal estado, operadores con poca vocación de servicio y horarios que se incumplen sistemáticamente. Sin embargo, hay un dato que no se puede regatear en la administración de Alfonso Durazo: las protestas por aumentos a la tarifa del transporte prácticamente desaparecieron. Y no por casualidad, sino porque simplemente no ha habido incrementos.
Pero el asunto no se queda ahí. A la par de mantener congeladas las tarifas, el gobierno estatal ha realizado una inversión que puede calificarse como histórica. Solo en subsidios al transporte se han destinado más de 4 mil millones de pesos, recursos que impactan directamente en el bolsillo del usuario. Ah, y se avecina un importante programa de unidades del transporte urbano eléctricas. De estos y otros temas conversamos la mañana de ayer martes con el titular del Instituto de Movilidad y Transporte, Carlos Sosa, invitado de lujo en el colectivo de Corsas. La información fue tanta que dará para varios despachos posteriores.
Por ahora, no queremos dejar de lado el ángulo político. Porque sí, también se habló de política con el exdirigente del partido Nueva Alianza y exrepresentante ante el Instituto Electoral. Sosa, además, cuenta con amplia experiencia legislativa tras su paso por el Congreso del Estado, lo que explica por qué su nombre ha comenzado a sonar con fuerza como posible candidato a una curul en la próxima legislatura.
En Corsas no se anduvo con rodeos, como sí lo hacen otros y otras que, aunque dicen guardar las formas o que los den por muertos, andan más encampañados que en tiempos electorales, pero sin el valor de decirlo abiertamente, como si la autoridad electoral estuviera al acecho. Carlos Sosa fue directo: dijo estar siempre preparado para lo que venga. Una respuesta clara, valiente y políticamente correcta.
Para cerrar, les comparto una anécdota. Durante la inauguración del paso a desnivel de Colosio y Solidaridad, un amigo —en tono visiblemente molesto— me comentó sobre la presencia del dirigente del Partido Sonorense, Alí Camacho, en el evento encabezado por Antonio “Toño” Astiazarán. No lo comenté en la edición de domingo a lunes en Cafeceando, pero ayer el mismo amigo, lector fiel de esta columna, me reclamó: “¿Qué onda?, no vi nada de eso en tu columna”.
Su argumento era que Alí Camacho debió abstenerse de asistir, que su presencia se percibió como oportunismo político, cosa que —según él— no hicieron ni el PRI ni el PAN. Incluso señaló que Astiazarán ni siquiera lo tomó en cuenta. Yo le respondí que no lo vi. Y que el Toño estaba completamente concentrado en la obra y que, si a alguien atendió con especial deferencia, fue a la amiga y colega Michel Rivera.
¿Oportunismo? No lo sé. Lo cierto es que a ese evento fue de todo.
Lo que sí es claro es que el Partido Sonorense y su dirigente mantienen la esperanza de que Astiazarán los tome en cuenta si decide buscar la gubernatura, quizá de la mano de Movimiento Ciudadano, sobre todo ahora que PRI y PAN, al parecer, ya trabajan en un plan B. La realidad es que, hasta hoy, el PS poco o nada le aportaría al proyecto del guaymense. Quiero pensar lo contrario, pero no tengo elementos suficientes para afirmarlo.
En fin, ya veremos, dijo el ciego.
Gracias por su tiempo. Mañana les comento qué ondas con los del PRD, o MACISO, como al parecer pretenden llamarse. Así me lo confirmó su dirigente Joel Ramírez. Aunque, por lo que se sabe, hay una tribu perredista que no está nada de acuerdo, por lo que se avecinan tiempos tormentosos para ese ahora partido político estatal. Los tambores de guerra se harán escuchar.
Mi correo es octaviano07rojas@gmail.com




