Mtro. Jesús Antonio García Ramírez
Consideraciones Previas
La iniciativa de reforma electoral en México ha generado un debate intenso en la sociedad y en el ámbito político. Giovanni Sartori, en su obra “Teoría de la Democracia”, sostiene que la democracia es un sistema en el que el poder se ejerce a través de la participación ciudadana y la representación efectiva, lo que implica la existencia de instituciones y procesos electorales transparentes y justos. Según Sartori, la democracia es un sistema que se basa en la competencia entre partidos políticos y la alternancia en el poder, lo que garantiza la estabilidad y la gobernabilidad. En este sentido, la reforma electoral busca fortalecer la democracia en México, garantizando la transparencia, la equidad y la participación ciudadana en los procesos electorales.
Por otro lado, Karl Marx, en su obra “El Manifiesto Comunista”, sostiene que la política es una lucha de clases, y que la democracia burguesa es una forma de dominación de la clase dominante. Según Marx, la democracia burguesa es un sistema que legitima la explotación de la clase trabajadora y mantiene el poder en manos de la burguesía. En este sentido, la reforma electoral en México es vista como una oportunidad para profundizar la democracia y reducir la influencia del poder económico en la política, pero también como un riesgo de que se mantengan las estructuras de poder existentes.
La divergencia entre Sartori y Marx es fundamental. Mientras que Sartori se enfoca en la forma y la institucionalidad de la democracia, Marx se centra en la lucha de clases y la explotación económica. Para Sartori, la democracia es un fin en sí mismo, mientras que para Marx, la democracia es un medio para lograr la emancipación de la clase trabajadora.
A Manera de Reflexión
La iniciativa de reforma electoral en México propone cambios significativos en el sistema electoral, incluyendo la creación de un nuevo Instituto Nacional Electoral (INEC) y la desaparición de los órganos públicos locales electorales (OPLE). Sartori argumentaría que estos cambios son necesarios para mejorar la eficiencia y la transparencia del proceso electoral, y que la reforma electoral debe priorizar la estabilidad y la gobernabilidad. Según Sartori, la creación de un INEC fuerte y autónomo es fundamental para garantizar la integridad del proceso electoral y evitar la injerencia del poder ejecutivo.
Marx, por su parte, sostendría que estos cambios son insuficientes y no abordan la raíz del problema, que es la desigualdad económica y social que subyace a la política. Argumentaría que la creación de un INEC no resolverá el problema de la explotación de la clase trabajadora y que la reforma electoral debe ir más allá de la forma y abordar el fondo del problema, que es la concentración del poder económico y la explotación de la clase trabajadora. Según Marx, la reforma electoral debe ser parte de una transformación más amplia de la sociedad, que busque eliminar la explotación y la opresión.
Para abordar estos desafíos, es necesario implementar medidas concretas, como la creación de mecanismos de participación ciudadana efectiva, la reducción de la influencia del poder económico en la política y la implementación de políticas sociales que beneficien a la clase trabajadora. Por ejemplo, se podría implementar un sistema de financiamiento público para los partidos políticos, para reducir la dependencia de los intereses económicos. Además, es fundamental fortalecer la institucionalidad democrática y garantizar la independencia del INEC.
La participación ciudadana es fundamental en este proceso. Es necesario crear espacios de diálogo y debate para que los ciudadanos puedan expresar sus opiniones y demandas. La sociedad civil debe ser un actor clave en la reforma electoral, y se deben establecer mecanismos para que pueda participar de manera efectiva en el proceso.
Consideraciones Finales
La reforma electoral en México es un tema complejo que requiere un análisis cuidadoso y una discusión informada. Es importante considerar las diferentes perspectivas y visiones, incluyendo las de Sartori y Marx, para entender los posibles impactos de la reforma en la democracia y la sociedad mexicana.
En este sentido, es fundamental erradicar el neoliberalismo político en México, que ha perpetuado la desigualdad y la exclusión social. La 4T ha planteado un compromiso histórico con la justicia social y la democracia, y es hora de que se concrete en acciones y políticas sociales que beneficien a la mayoría de la población. La reforma electoral debe ser un paso hacia una transformación más profunda de la sociedad, que busque eliminar la explotación y la opresión, y garantizar la participación ciudadana y la justicia social.
Sin embargo, es importante destacar que la proliferación de partidos políticos no es la solución a los problemas de la democracia en México. Por el contrario, puede ser un obstáculo para la gobernabilidad y la estabilidad política. La creación de partidos políticos sin una base social y económica sólida puede llevar a la fragmentación y la polarización, lo que dificultaría la toma de decisiones y la implementación de políticas efectivas. Es fundamental que la reforma electoral se centre en fortalecer la institucionalidad democrática y promover la participación ciudadana, en lugar de crear más partidos políticos que no respondan a las necesidades de la población.
La reforma electoral debe buscar fortalecer la democracia y garantizar la participación ciudadana en los procesos electorales, pero también debe abordar las desigualdades económicas y sociales que subyacen a la política. La pregunta es si la reforma electoral en México será capaz de ir más allá de la forma y abordar el fondo del problema, o si se quedará en un ejercicio que no resuelve las verdaderas necesidades del país.




