
El Zancudo. Por: Arturo Soto
El alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán pisó el acelerador desde hace un par de semanas en las tareas de promoción -más allá del fundo legal del municipio- de sus programas y acciones de gobierno; la semana pasada estuvo en Cajeme, la segunda ciudad más poblada del estado, y este fin de semana visitó Cananea y Agua Prieta, invitado por la Asociación Civil ‘Sonora con Todo’.
La perspicaz lectora, el suspicaz lector saben que estos recorridos del alcalde capitalino forman parte de su estrategia para posicionar su nombre y figura en todo el estado, con miras al 2027 cuando seguramente aparecerá como el candidato de la oposición a Morena y sus aliados, buscando la gubernatura del estado.
“El Toño” no se iba a quedar cruzado de brazos -de hecho tiene rato que levantó la guardia, para decirlo en términos pugilísticos- frente a una intensa labor de promoción que traen los aspirantes a la candidatura por parte del partido gobernante, señaladamente Lorenia Valles y Javier Lamarque, los dos mejor posicionados, en una precampaña que ya entró en preliminares con la convocatoria para inscribirse en la contienda por encabezar la coordinación del Comité de Defensa de la Cuarta Transformación en Sonora que, como la Asociación Civil del guaymense, son las ganzúas perfectas para abrir los candados que cierran las puertas de los tiempos legalmente establecidos para las distintas etapas del proceso electoral.
Usted, yo, todos sabemos que desde el partido oficial ya tienen más de un año mostrando sus cartas rumbo a la contienda, pero también desde la oposición se están saltando las trancas de los tiempos oficiales. Nada raro en este México lindo y qué herido, donde los usos y las costumbres en los procesos electorales mandatan a que estos comiencen segundos después de que cae a la urna el último voto del proceso anterior.
Bueno, poniéndonos muy críticos -diría con aire doctoral el legendario monero Eleazar Bórquez, mejor conocido como “Sheik”- no es tan cierto que todos lo sepamos. Por ejemplo en el Instituto Estatal Electoral que atinadamente dirige como Oficialía de Partes Comiciales el señor Nery Ruiz, la vida pasa mientras sus consejeros se mecen rítmica y plácidamente en la aterciopelada hamaca del presupuesto, la quincena segura y los bonos extra.
Porque cobran jugosos bonos extra cuando tienen que aventarse jornadas de trabajo más extenuantes que las de Andy López Beltrán, que lo obligaron -quizá por prescripción médica- a tomarse un descanso de 14 días en Tokio, Japón, donde le sacó filo a su tarjeta del Bienestar gastando más de 200 mil pesos en amenidades, incluyendo una cena leve de casi 50 mil pesos en uno de los mejores hoteles de la capital japonesa. Eso sin contar el shopping en tiendas como Prada, que es algo así como el tianguis de El Chopo, pero un poco más carita.
Pero esa es otra historia.
El punto es que al alcalde Antonio Astiazarán le fue muy bien en sus giras fuera de Hermosillo. Ya había estado en Cajeme y Nogales y este fin de semana lo hizo en Cananea y Agua Prieta, donde por cierto estaría presente en la tradicional cabalgata con que celebran en aquellos lares la legendaria carrera entre el Moro de Cumpas y el Zaino de Agua Prieta, que ganó este último para sorpresa de todos y dolor de los que le metieron cheques billetes y pesos a un Moro que arriba del medio taste se quedó atrás del Relámpago, como se llamaba el zaino.
Pero esa también es otra historia, vaya usted a saber si con moraleja.
Lo cierto es que “El Toño” se anda paseando por todo el estado, activando bases de apoyo y promoviendo acciones y programas desarrollados como alcalde de Hermosillo, en los que tiene su apuesta como un modelo diferente a lo que están haciendo sus homólogos de Morena en el resto de los municipios.
Por cierto, la tradicional cabalgata en Agua Prieta fue suspendida por una negativa del ayuntamiento que preside el morenista José Manuel “Chemel” Quijada. Innecesaria y contraproducentemente, diría yo, porque si de lo que se trataba era de quitarle reflectores al alcalde de Hermosillo, se los pusieron todos, alimentando la versión de que el gobierno “le tiene miedo”.
“El Toño” anda en lo suyo, apuntalando su candidatura opositora , levantando como emblemas programas y acciones de gobierno como CRECES, en el que se somete a consulta pública el destino del presupuesto municipal para obras; el H Bus, que ofrece transporte gratuito a estudiantes universitarios, las patrullas eléctricas que aumentaron el parque vehicular de la Policía Municipal de 70 a más de 300 (sí, doña Célida López dejó 70 patrullas para una ciudad de casi un millón de habitantes), y obras como el paso a desnivel en el crucero de los bulevares Solidaridad y Colosio, entre otros programas con perspectiva de sustentabilidad medioambiental.
Le fue muy bien al alcalde de Hermosillo en esta gira, y no es para menos. En Sonora hay mucha gente que vota por la oposición, señaladamente el PRI y el PAN. De hecho, más de 300 mil electores cruzaron la boleta por sus candidatos en la jornada anterior, de allí que no sea raro encontrarse con eventos nutridos de quien aparece como el abanderado de esa opción política rumbo al 2024.
Las matemáticas, sin embargo, son implacables. La oposición cuenta más de 300 mil votos; el partido oficial y sus aliados cuentan más de 500 mil para su causa, causa que no ha dejado de ser generosamente alimentada con los programas sociales que en Sonora dispersan algo así como 20 mil millones de pesos anuales entre los sectores más amplios de la población.
Contra eso es la verdadera pelea electoral e la oposición, y contra sus hasta ahora, indefiniciones aliancistas. Ojo.
II
Y ya que andamos con este tema, no pierdan de vista que en el tema de salud pública, uno de los más urgentes en este tiempo, Sonora apareció entre los estados que más médicos especialistas ha incorporado a los hospitales públicos, por encima del Estado de México, Coahuila, Chihuahua y Michoacán.
Entre el 2 y el 11 de marzo se contrataron 419 médicos especialistas para Sonora, como parte del proceso nacional que sumó 7 mil 400 médicos para reforzar la atención en todo el país, especialmente en zonas consideradas de difícil cobertura.
III
Acudimos de buen grado a la invitación que nos hizo el colega y amigo Alfredo Ochoa, mejor conocido en la brega del periodismo como “El Chiltepín”, para intercambiar impresiones con el senador Manlio Fabio Beltrones a propósito de la iniciativa que está promoviendo para acabar con la sobre representación en el Poder Legislativo, pero con agenda abierta para cuestionar todos los temas.
Básicamente se trata de una fórmula de representación pura para que los partidos políticos obtengan tantas curules como las que obtuvieron por el número de votos captados en las urnas.
La iniciativa, desde luego, tiene cero posibilidades de trascender en una realidad política donde Manlio está a años luz de ser lo que era en aquellos tiempos cuando se le llegó a considerar el vicepresidente de Felipe Calderón.
Pero siempre es bueno escuchar las anécdotas de un hombre de quien alguien dijo “lo parieron político”. Manlio anda en esas bregas desde la reforma del 77, cuando comenzó haciendo pininos como político en aquel episodio de la historia del viejo PRI abriendo -en un episodio de supervivencia- la oportunidad de participación electoral de fuerzas políticas adversas al sistema, después de que el PRI ganó la presidencia de la República porque no hubo más candidatos. Bueno, si hubo, Valentín Campa se postuló por el Partido Comunista, pero como no tenía registro, su campaña fue, para efectos prácticos, testimonial.
Me quedo con la anécdota de aquel momento cuando reunidos todos los priistas que dominaban el espectro político del país, Jesús Reyes Heroles y Fernando Gutiérrez Barrios tuvieron un diálogo del que Manlio fue testigo.
Luego le preguntó “Don Fernando”: ¿Qué viste”
Y Manlio, que no sabía hacer más cosas que decirle sí a lo que dijera su jefe (wey, le cargaba el maletín) solo atinó al lugar común: “dos hombres de Estado discutiendo el rumbo de la República y bla bla bla”…
-No, ¿qué viste?, le volvió a preguntar Gutiérrez Barrios.
Y el Manlio joven, asistente, cargador de maletín del ‘machuchón’ de los 70 tuvo que abrevar de lo que decía Jesús Reyes Heroles cuando en aquel diálogo don Jesús aludió a la Reforma como “Mí reforma” en unas cinco veces.
¿Qué viste”, le volvió a preguntar “Don Fernando”
Y Manlio no lo supo y volvió a repetir las loas de quien carga el maletín del jefe.
Y el jefe le dijo: “NO”. Lo que viste fue a alguien que repitió el “mí reforma” cinco veces, alguien que se creía por encima del presidente. De hecho, la reforma del 77 se conoce como la reforma de Jesús Reyes Heroles, no la de José López Portillo.
IV
En la sección “Espectáculos”, impresionante el fenómeno en que se ha convertido Carín León. Desde que se agotaron los boletos para el concierto “La Cura Fest” sin saber qué artistas vendrían, se anticipaba que aquello sería algo grande.
Lo fue.
Más de 70 mil asistentes, derrama económica superior a los 600 millones de pesos, ocupación hotelera al100 por ciento en Hermosillo, a donde vino gente “de onde quiera”, como a la carrera del Moro en Agua Prieta.
Durante dos días las instalaciones de la Unión Ganadera estuvieron al tope para disfrutar los conciertos del propio Carin León, Alejandro Sanz, Grupo Frontera, Kany García, Kevin Kaarl, Midland, Palomazo Norteño, Element, entre otros.
Está haciendo historia este muchacho.
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