La deuda de Estados Unidos superó el hoy la cifra récord de 39 billones de dólares, un hito que llega apenas unas semanas después de que Washington e Israel iniciaron la guerra contra Irán.
La cifra sin precedentes pone de relieve las prioridades contrapuestas que enfrenta el Gobierno, desde aprobar una enorme ley tributaria y aumentar el gasto en defensa y en la aplicación de leyes migratorias, hasta intentar reducir la deuda, algo que el Presidente Donald Trump prometió hacer como candidato y como Presidente.
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) detalla algunos de los efectos del aumento de la deuda pública en los estadounidenses, entre ellos mayores costos del crédito para cosas como hipotecas y automóviles, salarios más bajos debido a que las empresas tienen menos dinero disponible para invertir, y bienes y servicios más caros.
Quienes abogan por un presupuesto equilibrado también advierten que la tendencia de largo plazo de pedir prestado más y pagar más intereses obligará a los estadounidenses a afrontar decisiones fiscales más difíciles en el futuro.
La trayectoria del aumento de los costos también resulta preocupante. La deuda federal se ha disparado con presidentes tanto republicanos como demócratas, y ha sido impulsada más recientemente por guerras, el gasto masivo durante la pandemia de COVID-19 y recortes de impuestos.
Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, calculó el domingo que la guerra en Irán le había costado a Estados Unidos más de 12 mil millones de dólares hasta ahora.
No está claro cuándo concluirá el conflicto.Kush Desai, un portavoz de la Casa Blanca, puso de relieve una disminución del déficit federal durante el primer año de Trump de vuelta en la presidencia.
Según el sitio web Fiscal Data, perteneciente al Tesoro, el gasto total del gobierno en el año fiscal 2025 fue de 7,01 billones de dólares, y los ingresos totales fueron de 5,23 billones de dólares. Ello resultó en un déficit de 1,78 billones de dólares, una disminución de 41.000 millones de dólares respecto del año fiscal anterior.
Desai indicó que la disminución del déficit se debe a un aumento de los ingresos por impuestos individuales, a una “iniciativa de optimización del gobierno que ha reducido el empleo federal a su nivel más bajo desde 1966, así como a una ofensiva enérgica contra el fraude en la asistencia social federal. A medida que estas y otras iniciativas sigan surtiendo efecto, el déficit y la relación entre la deuda y el PIB de Estados Unidos seguirán evolucionando favorablemente”.
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