
Por: Mtro. Jesús Antonio García Ramírez Politólogo
1. Consideraciones previas
La historia nos ha enseñado que el modelo monárquico ha sido uno de los sistemas de gobierno más comunes y duraderos. En él, el rey era el poder absoluto y sus cortesanos eran los encargados de asesorarlo y llevar a cabo sus decisiones. Aunque este modelo parece arcaico, podemos encontrar similitudes con el modelo político contemporáneo en México. Los gobernantes se rodean de funcionarios y asesores que influyen en sus decisiones y mantienen un poder significativo.
La concentración de poder en manos de un pequeño grupo de personas puede llevar a la corrupción y la falta de rendición de cuentas. En México, esto se traduce en una percepción de que el gobierno no está respondiendo a las necesidades de la sociedad. Según datos de la ENCIG 2020, el 70% de los mexicanos considera que la corrupción es un problema grave en el país. Esto tiene implicaciones profundas en la sociedad, ya que la desconfianza en las instituciones puede llevar a la apatía y la desmovilización ciudadana.
2. A manera de reflexión
La Cuarta Transformación (4T) ha puesto en evidencia los desafíos que enfrenta el país para romper con los vicios del modelo neoliberal. Es importante reconocer los avances en política social, combate a la corrupción y acceso a servicios básicos. Sin embargo, es preocupante ver cómo algunos de los vicios que se pretenden erradicar pueden estar siendo replicados en la nueva estructura de poder.
La lucha por el poder y la influencia entre los funcionarios cercanos a los gobernantes es una constante. Cada uno alega tener su venia y respaldo, pero sin claridad sobre quién está realmente a cargo. Esto genera una lucha facciosa entre los cortesanos, cada uno intentando demostrar su lealtad y valía para obtener favores y poder.
Para abordar estos desafíos, es fundamental implementar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. Esto incluye la creación de un sistema de declaración de intereses y la publicación de información sobre la gestión de los recursos públicos.
3. Consideraciones finales
La similitud entre el modelo monárquico y el modelo político contemporáneo en México es innegable. Los gobernantes, como reyes, se rodean de cortesanos que luchan por su favor y beneficio. Para romper con este patrón, es fundamental establecer un nuevo modelo de gestión que priorice la transparencia y la participación ciudadana.
Es hora de que los gobernantes dejen de lado sus intereses personales y se comprometan a servir al pueblo. Es hora de que se priorice la atención a las demandas sociales y se resuelvan los problemas que afectan a la mayoría de los mexicanos.
Poco a poco se irá rompiendo la dicotomía entre Estado y sociedad que sigue prevaleciendo en algunos estados del país. La tarea es compleja, pero es necesaria para construir un país más justo y equitativo.




