Por David Parra
Antes de entrar al significado político del nombramiento de Patricia Patiño Fierro, vale la pena detenernos en la gestión de quien le antecedió en la Secretaría de Educación y Cultura, Froylán Gámez Gamboa, cuyo paso por la dependencia merece algunas reflexiones importantes.
No le correspondió una etapa sencilla. Tuvo que enfrentar uno de los episodios más delicados de inconformidad magisterial de los últimos años, cuando la disidencia logró movilizar a docentes en distintas regiones de Sonora y colocar al gobierno estatal frente a un conflicto de considerable dimensión política y social que no tenía solución local, pero tocaba las fibras magisteriales más sensibles de su sentir por engaños y fraudes oficiales reiterados durante los últimos tres sexenios, y lo que va del actual.
En ese escenario, Froylán mostró una inusual capacidad de interlocución y oficio político fino para sobrellevar las tensiones, mantener abiertos los canales institucionales y evitar que los reiterados conflictos terminaran por desbordar la conducción de la política educativa en Sonora.
A la par supo mantener y promover los ejes rectores de la política social del gobernador Alfonso Durazo, particularmente los programas de becas estudiantiles y la continuidad de la entrega gratuita de uniformes escolares, entre otros tantos, dos de las expresiones más visibles del componente asistencial que ha caracterizado a esta administración.
Desde luego, quedaron pendientes y desafíos importantes que atender, pero Froylán Gámez no tuvo el tiempo ni las condiciones para resolverlos, pero es justo destacar que logró transitar por una etapa complicada en lo local, marcada por directrices nacionales que cerraron amplios márgenes de maniobra que en otros momentos podían transitarse, concretando las prioridades del gobierno al que sirvió.
Dicho lo anterior, vayamos al nuevo capítulo que se abre en la Secretaría de Educación y Cultura con la designación de Patricia Patiño fierro, con una breve reseña de su perfil político y académico.
Martha Patricia Patiño Fierro es economista, con estudios de maestría y doctorado en Administración Pública. Cuenta con una trayectoria de aproximadamente tres décadas en la academia, la administración pública y la actividad política.
Fue diputada local por el PRD en el segundo periodo de Eduardo Bours, desempeñó responsabilidades en la administración pública de la Ciudad de México y posteriormente dirigió el Instituto Tecnológico Superior de Cajeme. En julio de 2024 se convirtió en la primera mujer en ocupar la rectoría de la Universidad Estatal de Sonora (UES), donde impulsó acciones de fortalecimiento académico y vinculación institucional.
En su gestión al frente de la UES, de julio de 2024 a octubre de 2026, se reportó un aumento del 30 al 70% en programas educativos acreditados. En 2025 recibió la Presea del Poderío de las Mujeres Sonorenses, en la categoría de Función Pública.
Su nombramiento como secretaria de Educación y Cultura de Sonora en los últimos meses de la actual administración del gobernador Alfonso Durazo, representa una nueva etapa en su trayectoria, ahora al frente de una de las dependencias de mayor alcance social y de estructura operativa del gobierno estatal.
Su nombramiento el día de ayer no responde a un acontecimiento aislado o casual. Responde a dos circunstancias que le definen como un perfil idóneo para el momento de cierre de administración y de la coyuntura electoral.
Podemos afirmar que este movimiento combina decisiones administrativas, equilibrios internos, compromisos y, desde luego, cálculos de futuro. El relevo anunciado este martes en la Secretaría de Educación y Cultura de Sonora da para una lectura más allá del comunicado oficial.
Paty Patiño cuenta con una trayectoria de eficiencia y capacidad operativa respaldada con resultados efectivos en sus responsabilidades que le avalan para el encargo, no solo de cierre, sino para una administración completa que pudo haber sido, pero que tal vez sea si las circunstancias así lo determinan en el futuro no muy lejano.
A eso hay que agregar el contexto de su designación. Patricia Patiño es esposa de Javier Lamarque Cano, presidente municipal de Cajeme y uno de los personajes involucrados en las definiciones políticas de Morena rumbo a la sucesión estatal de 2027. Y aquí es importante puntualizar otra parte no menos interesante.
Luego de la designación de Lorenia Valles como virtual candidata a la gubernatura de Sonora, no hay que ser brujo para entender que, más allá de los méritos, que los tiene la señora, este nombramiento representa una de las compensaciones a los esfuerzos del aspirante dejado en el camino al igual que los otros cuatro participantes, entre ellos el propio Froylán -quien no tarda en reincorporarse de manera sobresaliente al trabajo político-, por tanto no abandonados a su suerte, salvo por la excepción nada extraña de Célida, quien con la audacia que le caracteriza, eligió un atajo que le coloca en terreno por demás resbaladizo y hostil.
Conviene recordar, además, que la llegada de Patricia a la Universidad Estatal de Sonora tampoco ocurrió en un escenario particularmente terso. La salida de Armando Moreno Soto de la rectoría se tornó indispensable por diversidad de tensiones y controversias institucionales que colocaron a la universidad en una situación complicada, que con la actuación de Patiño Fierros, se apagó como si no hubiera existido.
Patricia recibió entonces una universidad que requería estabilidad administrativa y académica. Durante su gestión se reportó un incremento del porcentaje de programas educativos acreditados, del 30 al 70 por ciento, además de nuevos convenios para fortalecer la formación profesional de los estudiantes. Eso habla por sí mismo.
Ahora recibe una responsabilidad considerablemente mayor, que representa el cierre de la administración en la Secretaría de Educación y Cultura, que no es un asunto menor, sino una de las estructuras administrativas más importantes del gobierno estatal, con responsabilidades que alcanzan desde la educación básica hasta la superior, además de la coordinación de políticas culturales y la relación institucional con el magisterio sindicalizado y disidente.
La primera dama cajemense llega justamente cuando el gobierno de Alfonso Durazo entra en una etapa particularmente sensible: la del cierre de su administración, la consolidación de proyectos y el reacomodo de quienes participarán en el siguiente ciclo político.
Mientras tanto, el tablero electoral continúa reorganizándose. Las aspiraciones de Javier Lamarque, las decisiones de la dirigencia nacional de Morena, el papel de Lorenia Valles y las definiciones alrededor de la candidatura a la presidencia municipal de Hermosillo forman parte de un escenario en el que los nombramientos tienen el otro componente donde la nueva secretaria juega en las grandes ligas del juego político electoral.
No podemos dejar de lado, además, un elemento adicional que no debería perderse de vista. Patricia Patiño tiene una trayectoria propia, anterior e independiente de la posición política que actualmente ocupa Javier Lamarque. Reducir su nombramiento a una concesión matrimonial sería tan injusto como ignorar las relaciones de poder que rodean su designación, así como su papel real como coordinadora indiscutible de la jornada de Lamarque en la búsqueda de la nominación, que dicho sea de paso, parecía una muy competitiva campaña constitucional por la gubernatura. De esa dimensión la señora.
Sin lugar a dudas una buena decisión o concesión, o ambas, del Gobernador Alfonso Durazo, quien seguirá moviendo sus principales piezas del gabinete estatal en tareas relevantes del tablero político que irá revelando de acuerdo con su plan de juego, como una que seguramente veremos hoy, unas horas más tarde.
Lo cierto es que Patricia Patiño inicia una nueva etapa con experiencia acreditada, responsabilidades mayores y una circunstancia política que inevitablemente acompañará su gestión, con la buena expectativa de nuestra parte para que su desempeño permita hablar más de educación que de negociaciones políticas. Éxito con el bonito tigre que acaba de heredar doctora Martha Patricia Patiño Fierro, estaremos muy pendientes de ello.
@dparra001




