POR ING. HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
Cada revolución tecnológica crea nuevas oportunidades, pero también puede abrir nuevas brechas.
El gran desafío de México no será solamente incorporar inteligencia artificial, conectividad y herramientas digitales a la vida cotidiana; será garantizar que esas oportunidades lleguen también a quienes históricamente han permanecido al margen del progreso.
La realidad política de México exige comprender que la inclusión digital debe convertirse en una política de Estado.
Tener acceso a internet, dispositivos y herramientas tecnológicas será cada vez más importante para estudiar, trabajar, emprender, acceder a servicios públicos y participar en la vida democrática. La brecha digital no se resolverá únicamente entregando dispositivos.
Será necesario garantizar conectividad, formación digital y acompañamiento para que cada ciudadano pueda convertir la tecnología en una verdadera oportunidad de desarrollo.
La infraestructura debe llegar a las comunidades, pero también debe llegar el conocimiento. Los jóvenes tendrán una responsabilidad fundamental.
Su familiaridad con las nuevas tecnologías puede convertirse en una fuerza de solidaridad generacional: enseñar, acompañar y compartir conocimiento con quienes todavía no tienen las mismas capacidades digitales.
El servidor público del futuro deberá preguntarse ante cada innovación: ¿quiénes podrán beneficiarse de ella y quiénes podrían quedar excluidos? Esa pregunta aparentemente sencilla puede transformar la manera de diseñar políticas públicas.
La inteligencia artificial no debe convertirse en un nuevo privilegio.
Debe ser una herramienta para ampliar oportunidades educativas, mejorar servicios de salud, facilitar trámites, impulsar emprendimientos y acercar el Estado a las comunidades.
México no puede construir un futuro de primera clase dejando ciudadanos en una realidad de segunda. La transformación digital solamente será verdaderamente exitosa cuando nadie tenga que elegir entre participar en el futuro o quedarse atrás. Pensamiento para la juventud: El progreso deja de ser privilegio cuando el conocimiento se comparte; y una generación demuestra su grandeza cuando utiliza la tecnología no para separarse de los demás, sino para abrirles la puerta del futuro.



