
Encuadre. Por: José Felipe Medina
Si alguien me pidiera describir el evento morenista del pasado sábado en Hermosillo, con la presencia de su dirigente nacional, Ariadna Montiel, le diría que fue una asamblea informativa muy parecida a un típico acto de campaña, de esos con matracas, batucada, porras y ovaciones, con un maestro de ceremonias arengando a las masas y convocando a no bajarle a los decibeles.
Sin duda, un evento alegre, con el “Sonora Querida” de fondo, tapizado de chalecos guindas, de esos que ya se aprestan en breve a salir a las calles en apoyo de Lorenia Valles, la virtual candidata de Morena y aliados a la gubernatura de Sonora, y quien se nota a leguas disfrutando el buen momento político que vive. La sonrisa no se le borró de su rostro.
“En Sonora estamos listas y listos…con el chaleco guinda bien puesto para recorrer los 72 municipios…en Sonora habrá segundo piso de la cuarta transformación”, dijo convencida la ovacionada senadora con licencia durante su participación al micrófono.
Pero como bien dicen que nunca hay felicidad completa y que se sienten más las ausencias que las presencias, como fantasma anduvo rondando durante todo el evento la inasistencia de Wendy Briceño, morenista que tuvo la valentía de alzar la voz para manifestar su descontento por la designación de una risueña expanista Célida López, como la futura candidata a la alcaldía de Hermosillo.
Durante todo el fin de semana no se supo públicamente nada de Wendy. Desapareció de la escena. Pareciera que se la tragó la tierra. Sus redes no tuvieron movimiento, salvo una felicitación en X a un colega periodista, por su cumpleaño. Del evento morenista donde estuvo su líder nacional, cero comentarios. No respondió mensajes, al menos a este tunde-teclas. Me interesaba conocer sus impresiones más recientes sobre su futuro partidista. Nada. Es entendible su malestar: tanto joderse en territorio para que Morena saliera con una marranada tipo PRI de los 80´s. En fin.
Creo que la operación cicatriz, en este caso, necesitará una nueva operación cicatriz con cirugía mayor incluida.
El otro que no estuvo presente en la “asamblea informativa” fue Froylán Gámez, el hoy vocero del comité de Defensa de la Cuarta Transformación y Soberanía Nacional en Sonora, de quien me dicen fue llamado a la Ciudad de México por el dueño nacional del Partido del Trabajo, su jefe político, Alberto Anaya.
Ausentes también, por diferentes razones, el presidente del Consejo Nacional de Morena y gobernador de Sonora para más señas, Alfonso Durazo, y el secretario del mismo Consejo, Álvaro Bracamonte, a quien me reportaron con un cuadro de gripe bastante severo.
Es más, si me apuran tantito, no vi a funcionarios de gobierno de alto nivel en el evento, a excepción de Paloma Terán, de quien no supe si fue como coordinadora de comunicación social del Ejecutivo, como dirigente partidista o como aspirante a candidata a la alcaldía de Agua Prieta.
Atrasito de la valla, pero firmes como buenos soldados, Javier Lamarque, María Dolores del Río y Omar del Valle, exaspirantes a encabezar la candidatura morenista al gobierno de Sonora en este pasado proceso electivo interno.
Antes del evento celebrado en La Cascada, la líder nacional del morenismo, Aridana Montiel, junto a Lorenia Valles, había encabezado una conferencia de prensa en donde dijo tranquilamente con una sonrisa de esas que proyectan paz, haber encontrado a Sonora muy bien, respondiendo a una pregunta de un colega sobre el estado actual del partido y su militancia.
Habló de la reducción de la pobreza en México, de otros logros en los gobiernos morenistas y del amor que le tienen al pueblo bueno, sabio y aguantador, y soltó repentinamente una joya: que la designación de Célida López no fue una decisión unilateral de la dirigencia nacional, sino resultado de una encuesta, en un proceso transparente, muy similar al ocurrido en Chihuahua con Andrea Chávez.
Después de escuchar esta “explicación”, me dije que ya no había nada que hacer en la conferencia. Lo demás salía sobrando con tanto desparpajo verbal.
Como bien lo describiera la colega y amiga Belem Fuentes en su cuenta de Facebook, en relación a los “choros” de la señora Montiel en Sonora: “el arte de hablar y no decir nada”.
Así mero: ni más ni menos.
Total: una gira de Ariadna por Sonora, agridulce…por decir lo menos.
ENCUADRE PUNZANTE
1). La nota pesarosa de este domingo fue la muerte del sacerdote Patricio Sánchez Molinari, en Guayaquil, Ecuador, tras caerle encima una pesada cruz de madera durante la celebración de la Santa Misa, en la Iglesia del Perpetuo Socorro. Paradójicamente parecería una bendita tragedia.
2). La pésima sonorización de la asamblea informativa de Morena del pasado sábado no permitió escuchar bien los mensajes de Ariadna y Lorenia durante el evento. La gente colocada en las sillas traseras aplaudía por imitación. Yo no los volvería a contratar.
3). La “cabeza” de un boletín de prensa del Ejecutivo sobre la modernización de la carretera Hermosillo-Bahía de Kino es embustera. Asienta que dicha obra registra un avance del 95 por ciento. Lo que no dice es que ese porcentaje corresponde solo a los primeros 28.5 kilómetros de trabajos ahí realizados. Si les contara sobre el contenido de otras “cabezas” de boletines de prensa, entenderían el porqué, comunicacionalmente, este gobierno queda a deber.
4). Parafraseando a López Obrador y su “me canso, ganso”, la presidenta Sheinbaum dice que modernizará el sector salud…pero digitalmente. Poco avezado en ello, no logro entender. ¿Medicinas digitales?, ¿operaciones digitales?, ¿consultas digitales?, ¿todos los trámites digitales?…hasta no ver no creer, como Santo Tomás. Creo que cada vez más se ahoga nuestra científica con sus propias palabras.
CARPE DIEM
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