Mtro. Jesús Antonio García Ramírez . Politólogo
Forma y fondo de una exigencia necesaria para la continuidad del proyecto en Sonora.
1. Consideraciones previas
Toda obra de gobierno que aspira a permanecer debe resolver una pregunta de fondo: ¿qué deja ordenado y qué deja fortalecido?
Aristóteles lo resolvió con una distinción que sigue siendo criterio de evaluación política. El adorno es la forma. El refugio es el fondo.
La forma es lo que se ve: instituciones ordenadas, escuelas dignas, procesos claros, trato respetuoso. El fondo es lo que sostiene: aprendizajes reales, carácter formado, comunidad educada que puede valerse por sí misma.
Un proyecto político puede tener prosperidad en sus indicadores y, sin embargo, carecer de forma si no se traduce en orden educativo. Y puede enfrentar adversidad en su entorno y, aun así, sostenerse si tiene fondo, si dejó un refugio en la conciencia de su gente.
En Sonora, el proyecto de la Cuarta Transformación ha construido una base amplia de legitimidad social. Su gran reto a partir del 27 no será solo conservar esa base, sino darle forma y fondo educativo. Porque sin educación no hay transformación que trascienda el periodo. Hay administración, pero no legado.
2. A manera de reflexión
¿Hacia dónde nos debe llevar esta sentencia, en forma y fondo, respecto a la continuidad?
En sentido amplio, que es el sentido de Estado, la exigencia es clara: convertir la prosperidad del discurso en adorno del aula.
En forma, esto significa tres cosas. Primero, orden institucional. Continuidad con coherencia, reglas claras y estables para el magisterio, para directivos y para familias. La forma educa. Una secretaría ordenada enseña orden. Segundo, dignidad del espacio educativo. No se trata de obras aisladas, sino de que toda escuela sea un lugar donde apetezca aprender y enseñar. El adorno es también estética cívica: escuelas limpias, cuidadas, con identidad. Tercero, pertinencia cultural. Que el modelo educativo dialogue con lo que Sonora es: desierto y mar, campo y ciudad, tradición y porvenir, para que el alumno se reconozca en lo que aprende.
En fondo, que es el sentido estricto, la exigencia es más profunda: convertir la adversidad en refugio pedagógico.
En sentido estricto, formar significa dejar herramientas que no dependan del gobierno en turno. Lectura con comprensión profunda, pensamiento lógico, dominio de la palabra escrita y hablada, ética del trabajo y sentido comunitario. Ese es el verdadero refugio. Si un niño de primaria aprende a pensar por sí mismo, ningún cambio de coyuntura lo deja desprotegido. Si un joven de secundaria aprende un oficio con fundamento y con valores, tiene refugio frente a la incertidumbre.
Por eso el gran reto del 27 en adelante no es prometer más, sino consolidar mejor. En lo amplio, un sistema que funcione con normalidad, sin sobresaltos, donde el tiempo efectivo de clase se respete como lo más sagrado. En lo estricto, un sistema que mida con seriedad sus aprendizajes y que acompañe al maestro no con más carga, sino con mejor formación situada, en su escuela, sobre su realidad.
La continuidad de un proyecto no se asegura repitiendo consignas. Se asegura dejando una generación mejor formada que la que se encontró.
3. Consideraciones finales
En sentido Amplio y en sentido Estricto, la sentencia nos exige lo mismo: trascender.
En lo amplio, trascender como gobierno que entendió que la educación es la forma más elegante de gobernar. Gobernar educando es ordenar sin imponer, es adornar sin simular.
En lo estricto, trascender como proyecto que entendió que la educación es el único refugio que no se expropia, no se devalúa y no se olvida. Lo que se aprende bien, permanece.
De cara al 27, Sonora necesita que su transformación se vuelva cultura y que su cultura se vuelva educación. Que quien continúe no tenga que empezar de nuevo, sino continuar sobre cimientos firmes. Que la prosperidad se note en el lenguaje de sus jóvenes y que la adversidad se enfrente con la entereza de sus maestros.
Si se logra eso, la educación habrá cumplido su doble función histórica: habrá sido adorno en estos años de construcción política y será refugio en los años de consolidación que vienen. Y entonces el proyecto no solo habrá ganado elecciones, habrá ganado generaciones.
Ese es el fondo y esa es la forma de la exigencia necesaria.



