Mauricio Ochmann se encuentra en plena promoción de su nueva película Familia a la deriva, y en entrevista con Grupo Fórmula abrió su corazón para hablar de cómo su historia personal lo llevó a tomar decisiones firmes respecto a la paternidad. El actor confesó que desde el nacimiento de su primogénita se prometió no repetir la situación de abandono que marcó su infancia.
“Y con mi niñez y mi historia de vida, cuando nace mi primera hija, lo primero que dije es: ‘Yo no voy a repetir patrones, no voy a ser ausente, y voy a hacer los cambios que tenga que hacer para ser un papá presente’”, expresó con contundencia.
Ochmann vivió una niñez complicada. Fue abandonado por sus padres biológicos y pasó por distintos hogares antes de ser adoptado. Esa experiencia de desarraigo lo marcó profundamente y lo llevó a enfrentar traumas que, según él mismo reconoce, podrían haber afectado su manera de relacionarse con los demás. Por ello, decidió trabajar en terapia y en procesos personales para sanar heridas y no trasladarlas a su vida familiar.
“Y eso implicaba ir a trabajar mis fantasmas, mis traumas, mis cosas del pasado para no traerlas a la mesa. Y es algo que, pues estoy siempre en monitoreo constante y trabajando todo el tiempo”, agregó el actor, quien ha sido abierto respecto a su camino de autoconocimiento y resiliencia.
Mauricio ha tenido dos grandes experiencias de paternidad: con Lorenza, su hija mayor de 21 años, fruto de su relación con la arquitecta María José del Valle, y con Kailani, de 7 años, nacida de su relación con la actriz Aislinn Derbez. Para él, cada etapa ha sido distinta y enriquecedora. “Y he tenido la fortuna de vivir la paternidad tanto con Lorenza de una forma, como de Kailani de otra. Que ya ahorita una tiene 21, la otra tiene 7 años, y soy un papá distinto”, compartió.
La relación con Aislinn Derbez, aunque terminó en separación, dejó una dinámica de coparentalidad que ambos han defendido públicamente. Mauricio ha reiterado que su prioridad es el bienestar de Kailani y que mantiene una relación cordial con Aislinn para que su hija crezca en un ambiente sano. Con Lorenza, en cambio, ha vivido la experiencia de acompañar a una hija en la transición hacia la adultez, lo que le ha permitido reflexionar sobre cómo ha cambiado su manera de ser padre con el paso del tiempo.
El actor también ha hablado en otras ocasiones de cómo su infancia lo llevó a buscar constantemente un sentido de pertenencia. Esa búsqueda se reflejó en sus relaciones sentimentales y en su carrera, pero asegura que la paternidad le dio un propósito claro: romper el ciclo de abandono y construir un vínculo sólido con sus hijas.
Hoy, Mauricio Ochmann se muestra orgulloso de haber transformado su historia personal en un motor para ser un padre presente. Su experiencia lo ha convertido en un ejemplo de resiliencia y en un hombre que, pese a las dificultades de su niñez, decidió escribir un nuevo capítulo en su vida familiar, uno donde la ausencia no tiene cabida y donde el amor y la presencia son las bases de su paternidad.
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