El cantante mexicano Carlos Rivera habló sobre el impacto que tuvo en su vida participar en el reality musical “La Academia” y reflexionó sobre la salud mental de los participantes, luego del reciente fallecimiento de Héctor Zamorano.
Durante una entrevista con el programa “Ventaneando”, el intérprete recordó cómo vivió el fenómeno de popularidad tras ganar el concurso y cómo cada uno de sus compañeros enfrentó esa etapa de forma distinta.
La muerte de Zamorano, quien participó en la primera generación del reality musical transmitido por TV Azteca, reavivó la conversación sobre la presión mediática y los desafíos emocionales que enfrentan quienes alcanzan fama repentina a través de este tipo de programas. El exconcursante fue recordado por el público como parte de la generación que marcó el inicio del formato en México y que catapultó a varias figuras del espectáculo.
En ese contexto, Rivera explicó que algunos de los exalumnos del reality han compartido con él experiencias complicadas relacionadas con la presión y la exposición mediática. “Muchos de mis compañeros me cuentan su propia vivencia y hay muchos que tienen muchos traumas que a la fecha trabajan con ellos porque cada uno lo vivió de manera diferente”, comentó el cantante.
Sin embargo, el cantautor aseguró que su caso fue distinto, pues guarda un recuerdo muy positivo de su paso por el programa. “Yo sí, La Academia como tal, para mí fue Walt Disney. O sea, yo entré con una ilusión inmensa, tenía 17 años, era un niño venido de Huamantla, era un sueño para mí porque La Academia cuando la vi en la televisión era: ‘Ojalá un día yo pudiera estar ahí’. Viví cuatro meses en Walt Disney”, relató.
LA FAMA PUEDE DAÑARTE
El artista también recordó que su experiencia se vio reforzada por el hecho de haber ganado el concurso, lo que le dejó una sensación de gratitud. “Cuando se acabó, además gané, entonces también, pues digo, no tengo mucho que quejarme. Fue increíble”, afirmó.
No obstante, Rivera reconoció que la presión y el manejo de la fama pueden ser complejos, especialmente cuando termina el programa y los participantes se enfrentan a la realidad fuera de las cámaras. “Obviamente es un programa de televisión, es un reality, todo lo que está ocurriendo ahí depende de cada uno la capacidad que tienes de entender lo que te está ocurriendo”, explicó.
Finalmente, el intérprete aseguró que desde muy temprano entendió que ganar el reality no garantizaba una carrera artística, sino que solo representaba el inicio de un camino.
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