Ciudad de México. Las mujeres en general enfrentan en el mundo una serie de barreras que impiden su desarrollo profesional y laboral, así como sus alcances de los mismos resultados que los varones, señaló Ana Heatley Tejada, de la Oficina Nacional de Género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Durante el encuentro Mujeres Trabajadoras: Derechos y Liderazgos, dijo que hay tres puntos clave en su interacción con el mundo del trabajo, entre ellos la discriminación ocupacional. “No es casualidad que haya muy pocas mujeres en los puestos de liderazgo, en los oficios más lucrativos, en los puestos de mayor prestigio social. Las mujeres van siendo relegadas a otro tipo de actividades que se relacionan más con los cuidados familiares, con lo femenino, por el ideario social que tenemos”.
“Eso todavía es muy claro en la sociedad. Y si en cierto estrato con más privilegio de acceso, por ejemplo a la universidad, todavía lo vemos, abajo de eso es aún más evidente las barreras. Aún hay muchísimas mujeres a las que se les prohíbe estudiar, participar del mercado laboral por lógicas de discriminación de género. Entonces, eso quiere decir que cuando llegan a participar en el mercado laboral, no es tan lucrativo para ellas hacerlo como para los varones, y lo hacen en condiciones de desventaja”.
En el acto que organizó la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) de México dijo que lo anterior se suma a la sobrecarga y responsabilidad de cuidados, que al mismo tiempo que lo hacen, tienen que encargarse de ver que en casa haya comida, ropa limpia, medicamentos y que estén las provisiones., lo que ocasiona que tengan una doble jornada de trabajo con el desgaste que eso implica.
“El rendimiento y el bienestar social no va a ser el mismo. Hay que sumarle la violencia y el acoso, tanto laboral como sexual, que está no sólo en el entorno de trabajo, sino en las calles, en las familias, en todos lados”.
Heatley Tejada, manifestó que lo anterior genera que las mujeres enfrenten una serie de barreras cotidianamente que van limitando su participación, resultados y beneficios que las forza a optar alternativas como, por ejemplo, empleos informales o de medio tiempo para poder sostener otras responsabilidades, o que tengan que renunciar porque vivieron violencia y no fue atendida, o prefieran cambiarse de trabajo porque alguien las está acosando, ya que no hay un sistema de justicia laboral efectivo.
Al respecto apuntó que en el país hay cuatro instrumentos para avanzar en romper estas barreraq. “El primero es el Convenio 100 de Igualdad Salarial, ya está ratificado por México, y en ese convenio el punto clave a rescatar es que se establece que debe haber igual salario por trabajo de igual valor. A partir de estos principios del Convenio 100 podemos empezar a repensar muchas cosas e ir a negociar contratos colectivos de trabajo”.
El segundo, que también está ratificado por México, es el Convenio 190, que es sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo y establece responsabilidades muy claras para, prevenir, pero también investigar, sancionar y reparar los casos de violencia y de acoso en el mundo del trabajo, reconociendo que la violencia y el acoso puede venir no solo de un superior, sino de alguien subordinado, de colegas y de clientes”.
Agregó que el tercero es el Convenio 156 que habla sobre trabajadoras con responsabilidades familiares, “es decir, de cuidados. Deben ser consideradas en las políticas laborales y en la seguridad social. De esta manera, las necesidades de todas y todas están reflejadas en estas dos instancias y no se segrega esa responsabilidad únicamente a las mujeres, reproduciendo las desigualdades tan claras que tenemos actualmente”.
Y, por último, indicó, es la Resolución de 2024 sobre el trabajo decente y la economía del cuidado, que es uno de los instrumentos más recientes que tiene la OIT, y que habla de que el cuidado es trabajo. ” A partir de esta lógica, podemos empezar a repensar la organización social del cuidado y también la protección a estas trabajadoras no remuneradas del cuidado, porque estemos o no en el mercado laboral, cumplimos trabajo de cuidados no remunerado”
“Con estos instrumentos y problemáticas, la invitación sería a que desarrollemos estrategias políticas, negociaciones, que visibilicen estos obstáculos que enfrentan las mujeres en beneficio de toda la sociedad, no sólo de las mujeres”.




