Por David Parra
“Cualquiera que sea la inversión en algo como la edición 2026 de las fiestas del Pitic”, se justifica por la calidad y articulación de factores que dieron como resultado algo que sólo a los haters y ardidos puede incomodar, pero es necesario que se informe con la transparencia que ha caracterizado a esta administración recientemente reconocida a nivel nacional como la más eficiente y con mayor grado justamente, de transparencia.
Si bien ningún gobierno o partido puede acreditarse como propia esta celebración, bien puede hacerlo cada gobierno en turno al imprimirle su sello, su propio toque y el resultado de cada una de sus ediciones, ostentando como evidencia la respuesta de sus asistentes y participantes, como bien ha quedado consignado por parte de la actual administración liderada por el toño Astiazarán, que se ha distinguido con una ejecución de Marianna González, directora del Instituto Municipal de Cultura y Arte, como responsable de todo el proceso administrativo implícito que inicia en el mes de septiembre para ejecutarse en mayo, poniendo la vara tan alta como para colocarle a nivel nacional como un referente sin antecedente siquiera similar y en proporción poblacional, con una concurrencia que bien pudiera rebasar en términos relativos la de cualquier gran urbe del país.
Una visión holística de la cultura y el arte que se refleja en la composición de la oferta incluyente que abre espacios para todas las expresiones de ambos componentes, donde desde novatos hasta expertos, aficionados y profesionales, talentosos anónimos y famosos consagrados confluyen en un espacio riguroso, implacablemente capaz de reflejar ya sea la mediocridad o la calidad total de una administración en el grado de satisfacción de la ciudadanía.
El consenso es amplio, prácticamente total: 2026, la mejor edición de la historia que ya suma 24 años de su inicio, que con visible orgullo y entusiasta compromiso del staff logístico y operativo que lo hizo posible, lo cual de manera personal tuve la oportunidad de constatar en la ceremonia del agradecimiento que organizara su líder indiscutible, refleja desde cualquier sector del mosaico social un orgullo que se traslada al propio hermosillense que particularmente en esta ocasión, lo valora de tal manera según la medición realizada por la propia administración que así lo consigna en un grado de cachichen, dicho en buen japones, casi 100%.
No falta quienes quisieran que no fuera así, que desde sus intereses, el propio espejo de la mediocridad o rencores partidistas, mercenarios o personales pretendan esforzadamente dibujar la realidad que les conviene, para terminar ahogándose en su propia frustración al soslayar que esto es un patrimonio de la ciudad inteligente, de la ciudad solar y también del sol que nos pertenece a todos y que demos cuidar exigiendo que no decaigan y mucho menos sucumban ante interpretaciones mediocres de aventuras partidistas trieniales.
Por ello es importante lo primeramente mencionado en esta columna. Es imperativo saber de qué estamos hablando en todos los aspectos de esta celebración, porque lo que sigue es promover como política pública municipal una norma oficial de este magno evento que debe seguir siendo motivo de orgullo y motor de la activación económica de Hermosillo, pero sobre todo, del acceso libre, digno y organizado a todas las expresiones y variantes de la actividad artística y cultural para todo hermosillense “bien nacido” diría el clásico, y por tanto agradecido con una ciudad que se ha transformado en un foro anual donde la diversidad del conglomerado social abandona ideologías y trabas partidistas para celebrar la vida, el bagaje cultural y la belleza de la creatividad humana expresada en todas sus posibilidades.
Marianna González es una pieza muy común en el gabinete del presidente municipal de Hermosillo, Antonio Astiazarán, tan común como quienes han sobrevivido las dos administraciones donde, como en la pandemia, se quedan los esenciales, los imprescindibles, que no son pocos y que han estado y siguen ahí porque un buen líder sabe desdoblarse, clonarse en sus generales para obtener los resultados que amerita la batalla y luego de esta singular entrevista con ella en nuestra mesa de opinión del Hotel Voco, Libre Expresión, me queda muy claro del porqué va por su última batalla de 2027 como toda una generala al lado del comandante de la ciudad del sol y en pos de su próxima conquista, donde seguramente la veremos con mayores alcances para el bien de la cultura y el arte sonorenses.
ByTheWay
… El día de ayer no publiqué esta columna que debía ofrecerse luego de esta entrevista, por la razón de lo que pedí a ustedes y se me concedió gracias a sus oraciones en favor de la sanación de mi tío José Hildefonso Lara Valenzuela, el popular “zobuca”, quien fuera por décadas la voz del mundialmente reconocido Grupo Yndio, quien dejara este plano de existencia el pasado martes por la noche provocando entre nosotros, familiares y amistades un pesar enorme a la vez que lo mismo en gratitud por su alivio, que desafortunadamente no podía ser otro que este. Muchas gracias.
Aprovecho la recta para pedirle a Marianna me eche una mano para conseguir el video de la actuación del Grupo Yndio en la edición 2021 o 2022 de las fiestas del Pitic, una de esas, la cual publicaré para quienes quieran revivirla con mi perrón dándolo todo en el escenario, como era su costumbre.
Muchas gracias nuevamente, a todos, por todo, a quienes aún no he podido agradecer en redes sociales sus condolencias, pero ya voy avanzando en eso… Que Dios les bendiga.
@dparra001




