
El Zancudo. Por: Arturo Soto
Sin duda que la nota del fin de semana, que tendrá secuelas durante la que recién inicia y más allá, fueron los muy nutridos encuentros que dos de los aspirantes a la candidatura de sus respectivos frentes políticos a la gubernatura tuvieron; uno en Hermosillo, el otro en Cajeme. Una semana atrás, Lorenia Valles hizo lo propio al poner hasta las lámparas la Arena Sonora en la capital en lo que fue su segundo informe legislativo.
El sábado en Hermosillo, Antonio Astiazarán tuvo un encuentro con simpatizantes de todo el estado, bajo la pantalla de una convocatoria de la Asociación Civil Sonora con Todo, la misma que le ha organizado eventos en diferentes municipios para la promoción de su precandidatura, objetivo que medio había disfrazado con exposiciones sobre los programas más exitosos de su administración, pero que el sábado dejó completamente al descubierto con un sonoro “¡Sí voy!” en un discurso en el que hizo un diagnóstico y una prospectiva de lo que Sonora requiere.
Ese mismo día, en Cajeme, el alcalde Javier Lamarque Cano repetía la fórmula con la pantalla de dos asociaciones civiles: Sonorenses al 100 y Relevo Generacional, encargados de convocar al foro ‘Así gobierna la 4T’ que reunió a miles en la Arena Itson, procedentes también de casi todos los municipios del estado.
Para efectos de no violentar la ley electoral, ninguno pidió expresamente el voto de los asistentes, ni mencionó sus aspiraciones de abanderar la candidatura de sus respectivas fuerzas políticas, a la gubernatura; tampoco lo hizo Lorenia Valles, pero sería una falta de respeto a la muy politizada sociedad sonorense, consignar estos eventos haciendo abstracción de los procesos internos que viven los partidos políticos rumbo a la sucesión 2027.
No resulta irrelevante, sin embargo, que ambos eventos exhibieron la disposición de fuertes cantidades de recursos económicos, logísticos, organizativos y comunicacionales, que perfilan la dimensión y la tónica de las próximas campañas electorales, para las que ya se están aceitando las maquinarias.
El aforo en ambos eventos y la logística para la movilización fueron muy similares; en ambos hubo personas que acudieron por su propio pie; convencidas unas, de que en Sonora hace falta un cambio de rumbo; otras, de que es necesaria la continuidad. Militantes, simpatizantes, dirigentes, servidores públicos con cargo a la nómina; activistas de las más diversas causas; aspirantes a cualquier cosa. Alcaldes y alcaldesas, diputados y diputadas, senadores… la clase política en pleno, la que se plantea el cambio, la que se plantea la continuidad, tan sencillo como eso.
También la gente a la que se le facilita la movilidad y se le otorga algún estímulo. ‘Acarreados’, le llaman peyorativamente desde uno y otro bando, pero se llevarían una sorpresa si supieran que muchos de ellos acuden de esa manera porque no tienen sus propios medios. En ambos frentes existen, ambos frentes acumulan ya experiencia en esos menesteres.
En Hermosillo, la ‘cargada’ municipal: todo el gabinete legal y ampliado del Toño y funcionarios de toda laya: dirigentes políticos de los partidos aliados: PAN, PRI, PRD; algunos representantes de MC como Próspero Ibarra, el Pato de Lucas, Jorge Bours, de Álamos; Adolfo Domínguez, de Navojoa; Paco Bacoachi, de Moctezuma; Jesús Ballesteros, alcalde de San Felipe de Jesús y Denisse Navarro, de Cajeme.
La dirigente estatal del PRI, Lupita Soto y su segundo de a bordo, Onésimo Aguilera; por allí la vieja guardia representada en Miguel Ángel Murillo y Bulmaro Pacheco. El dirigente estatal del PAN, Gildardo Real y toda la nomenklatura de ese partido. También Alí Camacho, del Partido Sonorense: los diputados locales Emeterio Ochoa e Iris Sánchez Chiu. entre otros.
En Cajeme, la ‘cargada’ municipal: todo el gabinete legal y ampliado de Javier Lamarque y funcionarios de toda laya. Pero también la cargada estatal y federal, para que se siente de qué lado está el ‘power’: el senador Heriberto Aguilar fue el primero en recibir al alcalde, en refrendo de una vieja alianza que se viene tejiendo desde hace años. Diputados federales de Morena y del PT entre los que no puede faltar Ramón Flores. Alcaldes y alcaldesas de todo el sur del estado, donde Morena tuvo resultados avasalladores -hasta de 3 a 1- en la pasada elección, destacando la de Guaymas, Karla Córdova González y el de Navojoa, Jorge Elías Retes.
Aquí es donde la comparativa toma un sesgo diferente. En Cajeme no están los que quieren ser, sino sobre todo, los que ya son. Los que tienen posiciones de poder, acceso a recursos de todo tipo, experiencia en lides legislativas y de gobierno en el nuevo mapa político del estado.
En el Expo Fórum de Hermosillo hay voluntad y la enjundia propia de quienes desde la nostalgia por el poder casi absoluto que algún día detentaron, buscan regresar por sus fueros. Hay también un mejor manejo de las nuevas tecnologías, pues además de los 8 mil asistentes se logró la conexión vía digital con 24 mil más.
En la Arena Itson hay voluntad y la enjundia propia de quienes durante décadas, pusieron una y otra mejilla en largas y tristes historias de luchas fraudadas, reprimidas en el camino de llegar a ser gobierno, y ahora que lo son, no están dispuestos a dejar de serlo.
Escribimos estas líneas desde la distancia, con los reportes de los colegas y amigos que sí fueron invitados a cubrir el evento de Lamarque y documentan algunos detalles que, creo, arrojan sombras sobre la pretendida unidad en Morena y aliados.
Lamarque no invitó a Lorenia Valles, acaso la más posicionada en el proceso interno, pero que tampoco suda ni se acongoja, pues el viernes encabezó un nutrido evento en Guaymas de los llamados “Diálogos por el segundo piso de la 4T”, que repitió en Huatabampo ayer y sigue recorriendo el estado.
Pero no solo eso. Una de las oradoras en el evento de Cajeme, subalterna de Patricia Patiño, rectora de la UES y esposa de Lamarque, le “arrimó la lámina” a Lorenia Valles, digamos que con rudeza innecesaria. En traducción libre, prácticamente la acusó de ser una ‘levantadedos’, a diferencia de Lamarque, que es un hombre entregado en cuerpo y alma al servicio del pueblo desde el territorio y así.
¿Para qué, pues?
Eso puede resultar contraproducente, porque en el círculo rojo y en el no tan rojo, se lee como una señal de debilidad de Lamarque, considerando que el menos instruido de los consultores políticos sabe que, de regla, nadie le pega al que va abajo.
Traducción: si Lamarque no invita a Lorenia al evento, y además lo aprovecha para golpearla, es que algo sabe sobre las preferencias en Sonora.
Igual este es un tema que habrán de evaluar quienes están a cargo del proceso interno en Morena, porque de acuerdo a la convocatoria respectiva, están prohibidas las descalificaciones entre aspirantes.
Colofón
La sucesión 2027 en Sonora parece estar definida. La base electoral de Morena y aliados supera los 500 mil votos de acuerdo a la más reciente elección, dejando a la oposición en un piso de poco más de 300 mil votos.
Si la oposición quiere remontar, tendría que apelar a los votantes de Morena y aliados, porque entre indecisos y abstencionistas no va a sacar gran cosa, ya que ese segmento permanece prácticamente invariable en el registro de las votaciones anteriores incluso a las de 2018.
Pero hasta ahora, no se ha visto un fenómeno en que los morenistas migren al PRI, al PAN o a cualquier otro partido opositor, y lo que sí se ha visto es una tendencia inversa. El PT, por ejemplo, acaba de sumar a sus filas al señor Marco Ulloa Cadena como su dirigente municipal en Guaymas, que hasta hace unas semanas era un denodado promotor de la candidatura del Toño Astiazarán.
Lo único que pudiera abrirle una grieta a Morena y aliados, es la división interna, algo en lo que parece estar trabajando bien el señor Lamarque.
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