1. Consideraciones previas
Morena en Sonora ya no es la ola de 2018. Es gobierno. Nació hace 12 años sin estructura y con puro descontento, ganó la gubernatura en 2018 porque el voto de López Obrador unificó el agravio, y de 2021 a 2026 se volvió administración establecida. Mantuvo el estado, alineó obra con la federación y metió programas sociales a 800 mil casas. El Plan Sonora puso sobre la mesa litio, energía y electromovilidad. Con eso rompió el bipartidismo que PRI y PAN administraron 80 años.
El problema es que gobernar no es lo mismo que transformar. Los municipios siguen con el 85% de sus ingresos dependiendo de la federación. El predial no distingue entre la casa de interés social y el terreno de 10 hectáreas sin construir. El agua se concesiona, la basura se concesiona y el alcalde termina el año pidiendo adelanto para pagar luz. La 4T humanizó el modelo: hoy hay pensión, hay beca, hay estabilidad. Pero el modelo sigue intacto donde importa: en el dinero local y en quién decide sobre la calle, el agua y la obra. Ese es el piso real sobre el que caminan los seis aspirantes que se registraron hoy 26 de junio para la Coordinación Estatal de la Defensa de la 4T.
2. A manera de reflexión
La fortaleza de Morena en Sonora está en tres hechos duros. Primero, base social. El dinero llega directo y eso pesa más que cualquier estructura territorial del viejo régimen. Segundo, gobernabilidad. No ha habido rupturas mayores y la sucesión se procesa en corto. Tercero, obra concurrente. Por primera vez en décadas el estado y la federación empujan el mismo carro.
Los límites también son duros. No hay municipio fuerte. No hay recaudación progresiva. No hay auditoría pública de concesiones. La economía sigue atada a mina, maquila y agroexportación. Cuando cae el precio del cobre, tiembla el empleo. Y el partido no formó tesoreros, directores de obra ni contralores al ritmo que ganó elecciones. Mucha gente aprendió sobre la marcha.
La derivación crítica es inevitable: si en 2027 la gente sigue con tandeos de agua, calles oscuras y empleo informal, entonces Morena habrá administrado la misma desigualdad con estabilidad. La hegemonía electoral no es hegemonía económica. Y sin economía en manos de la gente, no hay 4T completa. Por eso la disputa interna importa. No es solo quién gana la encuesta. Es si el que gane entiende que el próximo paso de la transformación está en el municipio, no en el discurso.
3. Consideraciones finales
Los seis aspirantes inscritos hoy representan las corrientes reales que conviven dentro de Morena en Sonora. No se trata de un pase de lista. Se trata de entender qué proyecto carga cada uno y qué le falta al proyecto común de la 4T.
Javier Lamarque no es solo alcalde reelecto de Cajeme. Es pionero e impulsor de Morena en el sur, emanado del Obradorismo Real, ORD, cuando muchos todavía medían si convenía subirse. Gobernó Cajeme dos veces y retuvo la plaza en 2024 cuando el partido perdió Hermosillo. Eso le da autoridad territorial y mística fundacional. Conoce la presión de gobernar sin dinero y con violencia encima. Su aporte al debate es la urgencia: si la 4T no resuelve seguridad y agua en las ciudades, no hay narrativa que alcance. Su pendiente es mostrar cómo escala a nivel estatal lo que no cerró del todo en lo municipal. Necesita un plan para financiar organismos operadores y para que el mando policial único funcione con recursos propios, no solo con coordinación.
Lorenia Valles también viene del ORD, es pionera de Morena y fundadora, aunque su origen político está en el PRD. Esa trayectoria le da dos cosas: identidad con el obradorismo real y buenos vínculos diplomáticos con sectores que no son de izquierda tradicional. Representó a la Ciudad de México en Los Ángeles en temas de migración y agenda social, lo que habla de su capacidad de interlocución internacional y con la comunidad migrante sonorense. Tiene trabajo legislativo en derechos sociales y base en la militancia que caminó el estado desde 2014. Su fuerza es la operación política fina y la capacidad de diálogo. Su desafío es la gestión ejecutiva. No ha gobernado municipio ni dependencia grande. Su aporte al movimiento será completo cuando rodee su liderazgo social con un equipo de gobierno probado en seguridad, agua y finanzas. La 4T no puede darse el lujo de improvisar.
Froylán Gámez viene del servicio público estatal en educación y desarrollo social. Hizo un gran papel en Educación, trabajando directo con niños, maestros y padres de familia, reconstruyendo confianza en las escuelas después de la pandemia y operando programas sin ruptura con el magisterio. Además realizó buenos acuerdos con los sindicatos universitarios STAUS y STEUS, en momentos de alta tensión donde otros habían roto el diálogo. Eso le da equilibrio: sabe tratar con la izquierda organizada, con la academia y con las comunidades escolares sin que se paralice el estado. Su fuerza es el orden y el oficio. Sabe dónde se atora el recurso y cómo bajarlo. Su desafío es político en sentido amplio. Gobernar Sonora exige también poner reglas a los poderes fácticos del agua, de la obra y de las concesiones. Si articula su capacidad negociadora y su experiencia educativa con un plan para que el Plan Sonora deje talleres y proveedores locales, su perfil le da a la 4T el músculo administrativo y social que necesita para no quedarse en buenas intenciones.
María Dolores Del Río conoce Hermosillo como pocas. Lo gobernó y luego estuvo en seguridad estatal. Su valor es el diagnóstico: sabe por qué la capital se perdió y qué duele en las colonias. Su carga es el origen panista. La base se lo va a cobrar hasta que demuestre que la experiencia es para servir al proyecto y no para administrarlo. Si presenta un modelo de policía municipal digna, con inteligencia y prevención pagada con recursos propios, su incorporación fortalece y no divide.
Célida López ya fue alcaldesa de Hermosillo por Morena. Conoce la frustración de no tener dinero para prender una luminaria. Su fuerza es que ya pasó por el poder municipal y sabe dónde duele. Su deuda son los resultados de su trienio en agua y seguridad. Su aporte será autocrítico: si reconoce lo que no salió y propone un fondo de rescate municipal con reglas, su experiencia deja de ser expediente y se vuelve propuesta.
Omar Del Valle Colosio es el perfil hacendario. Entiende deuda, inversión y la relación con el empresariado. Su presencia le dice a la 4T que no le puede tener miedo al capital, pero sí debe ponerle condiciones. El riesgo es que lo vean como tecnócrata. La salida es clara: que su plan incluya recaudación progresiva, transparencia en fideicomisos y empleo formal como condición para incentivos. Si lo hace, demuestra que crecimiento y justicia social no se pelean.
El análisis no es contra ellos. Es a favor de Morena. Si el que gane la encuesta no se compromete a reformar la hacienda municipal, a auditar concesiones y a crear una escuela de gobierno, entonces la 4T habrá ganado la gubernatura pero perdido la oportunidad. Sonora ya no califica discursos. Califica el recibo de agua, la calle con luz y el empleo que alcance para vivir. Ahí se juega la transformación. Lo demás es grilla.




