POR ING.HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
Siempre el discurso es el mismo nos hacen creer que la política es un asunto exclusivo de los partidos, de los gobiernos o de quienes aparecen en los noticieros.
Mi generación ya no puede aceptar esa idea.
Hoy, en la era de la inteligencia artificial, la política también se construye desde un teléfono celular, una universidad, un emprendimiento o una conversación bien informada.
El verdadero riesgo para México no es que existan diferencias de opinión; el peligro comienza cuando dejamos de escuchar y convertimos al que piensa distinto en un enemigo.
Las redes sociales han facilitado el debate, pero también han premiado la descalificación y la desinformación.
Un país dividido pierde tiempo, talento y oportunidades para crecer.
Los jóvenes tenemos una ventaja que ninguna generación anterior había tenido: acceso inmediato al conocimiento.
Podemos contrastar datos, analizar propuestas y utilizar herramientas de inteligencia artificial para comprender problemas complejos antes de emitir una opinión. Esa capacidad debe convertirse en nuestra mayor fortaleza democrática.
No heredaremos el México que soñamos; construiremos el México que seamos capaces de defender con ideas, participación y responsabilidad. La política necesita menos fanáticos y más ciudadanos críticos.
Necesita menos discursos de odio y más soluciones inteligentes para combatir la inseguridad, mejorar la educación, impulsar la innovación y generar empleos.
Mi consejo para los jóvenes es sencillo: no entreguen su criterio a ningún partido, líder o influencer.
Escuchen todas las voces, cuestionen incluso a quienes coinciden con ustedes y nunca dejen de verificar la información antes de compartirla.
La independencia de pensamiento será el mayor acto de rebeldía de nuestra generación. La política no cambia cuando cambian los gobernantes. Cambia cuando una generación decide dejar de ser espectadora y se convierte en protagonista del futuro. Ese momento puede empezar hoy, y depende de nosotros.




