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Home LAS BOLS RÁPIDAS
Una encuesta más

Joel Ramírez, el león rasurado de MACISO

David Parra by David Parra
20 agosto, 2026
in LAS BOLS RÁPIDAS
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Por David Parra

La tarea de un líder consiste, entre otras cosas, en mirar hacia adelante sin perder de vista de dónde viene, interpretar correctamente lo que ocurre en el presente y, sobre todo, saber en qué momento tomar decisiones.

Bajo esa premisa puede entenderse mejor a Joel Ramírez, actual dirigente de MACISO en Sonora, un personaje cuya personalidad prudente pudiera confundirse con timidez o falta de determinación. La conversación que sostuvimos ayer con él en la Mesa Libre Expresión dejó una impresión distinta: detrás de ese bajo perfil parece haber un dirigente que observa, mide y, cuando considera llegado el momento, actúa.

Un león rasurado, pues. Sin melena intimidante, pero león al fin.

Ramírez está al frente de una organización que intenta dejar atrás no solamente las siglas del PRD, sino también el enorme peso político de una marca que prácticamente desapareció del imaginario nacional después de perder su registro.

En Sonora, sin embargo, la historia tuvo un desenlace diferente. El PRD consiguió alrededor de 42 mil votos en la elección de 2024, suficientes para conservar su registro estatal y obtener una diputación local. El problema vino después: ¿qué hacer con un partido cuya marca nacional dejó de existir y cuya identificación entre los electores se encontraba seriamente deteriorada?

La respuesta de la mayoría de sus dirigentes fue cambiar. De ahí surgió MACISO. Según explicó Ramírez, el proceso estuvo respaldado por las dos terceras partes de los delegados o consejeros del partido. A ello se sumó posteriormente un trabajo territorial que habría permitido incorporar alrededor de 12 mil nuevas afiliaciones y realizar cinco reuniones regionales para cumplir con las exigencias correspondientes al registro estatal.

No fue, sin embargo, una transición tersa. Una corriente interna se opuso al cambio y llevó la disputa hasta los tribunales electorales. El conflicto terminó escalando jurisdiccionalmente y obligó a revisar decisiones de las autoridades electorales locales.

El episodio deja una lectura política interesante: MACISO nace teniendo que demostrar dos cosas simultáneamente. Hacia afuera, que realmente representa algo diferente al PRD; hacia adentro, que la mayoría que aprobó la transformación tiene capacidad para mantener el control político de la organización.

Y ahí aparece Joel Ramírez. Frente a las versiones sobre un eventual relevo en la dirigencia, fue categórico: su periodo concluye hasta agosto de 2028. Quien pretenda sustituirlo, por tanto, tendrá que esperar los tiempos estatutarios.

Algo parecido ocurrió con la representación partidista ante el Instituto Estatal Electoral. Ramírez confirmó el relevo del ingeniero Carlos Navarro, una decisión que atribuyó directamente a una pérdida de confianza, para colocar en esa responsabilidad a Víctor Muñoz Espinoza.

No son precisamente decisiones propias de un dirigente paralizado por la timidez, pero quizá la definición políticamente más relevante está fuera de MACISO.

Ramírez reconoce abiertamente que existe una relación política construida con Antonio Astiazarán desde la alianza que acompañó su reelección como alcalde de Hermosillo. Esa relación, sostiene, ha resultado positiva y constituye hoy el punto de partida para explorar la conformación de una gran alianza opositora rumbo a 2027.

Aunque falta aún para conocer la configuración definitiva de las alianzas electorales, la declaración coloca al partido en una ruta bastante clara: difícilmente se observa hoy un escenario en el que termine acompañando al oficialismo.

El punto delicado está dentro de casa. Ramírez asegura que MACISO no cerrará las puertas a quienes se opusieron al cambio de nomenclatura. Reconoce su derecho a disentir y admite que esa corriente representa aproximadamente una tercera parte del Consejo Estatal, aunque estima que su expresión real entre la militancia rondaría apenas el millar de personas.

Dentro de ese grupo se encuentra una figura particularmente relevante: la diputada Gabriela Tapia, quien por cierto es esposa de Carlos Navarro, ambos liderando la inconformidad en un marco de colaboracionismo oficial lo cual lleva a macizo a resolver una contradicción de fondo más temprano que tarde, porque mientras la dirigencia comienza a perfilarse hacia la construcción de un frente opositor, Tapia se ha mostrado en su actuación legislativa por demás cercana al oficialismo, una conducta difícil de conciliar con la posición política que empieza a asumir el partido que la llevó al Congreso. Algo muy parecido ya se dice con respecto del propio Carlos Navarro.

Pero el contraste no solamente es partidista, ambién está en la propia Legislatura. Mientras Tapia mantiene una actuación que difícilmente podría distinguirse de la línea dominante, Gaby Félix se ha convertido prácticamente en la única diputada de esa Legislatura que de manera sistemática se involucra en asuntos concretos de interés comunitario, acompañando causas y conflictos sociales aun cuando éstos resulten incómodos para el poder.

La diferencia es sustantiva. Una cosa es ocupar una curul desde la comodidad institucional y otra utilizarla como instrumento de representación social.

Y para un partido pequeño como MACISO esa diferencia importa mucho, porque su principal capital político no puede ser el tamaño de su estructura ni el volumen de sus prerrogativas. Tendrá que ser, necesariamente, su capacidad para diferenciarse. Joel Ramírez parece entenderlo.

La transformación del PRD en MACISO no garantiza por sí misma absolutamente nada. Cambiar colores, nombre y logotipo resulta relativamente sencillo; modificar la percepción ciudadana requiere mucho más, Aunque habría que agregar que el nuevo nombre tiene un potencial de atracción muy interesante en la idiosincrasia sonorense sobre todo en el caso de la Juventud, necesita identidad, territorio, posiciones claras y, particularmente, congruencia entre lo que sostiene la dirigencia y lo que hacen quienes llegaron a los cargos públicos bajo sus siglas.

Ahí estará una de sus primeras pruebas. Por ahora, aquel dirigente que algunos pudieron interpretar como demasiado reservado comienza a tomar decisiones, remover piezas y establecer definiciones.

El león ya estaba ahí, nada más que estaba rasurado.

@dparra001

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