Mtro. Jesús Antonio García Ramírez. Politólogo
1. Consideraciones previas
Vamos por partes para que no se confunda. Una cosa es ganar una elección y otra muy distinta es fundar una época. Lo primero se llama mayoría electoral y es un número, es el 60% de los votos de un domingo, se cuenta y se administra. Lo segundo se llama mayoría histórica y es una construcción social, es cuando ese número se vuelve pueblo organizado y ese pueblo organizado se vuelve dirección de un país. Aquí nos sirven tres miradas que no son de la biblioteca neoliberal. René Zavaleta Mercado dice que la masa dispersa se vuelve pueblo cuando encuentra forma.
Álvaro García Linera dice que un bloque se vuelve histórico cuando ya no solo apoya sino que conduce. Enrique Dussel dice que sin pueblo como sujeto no hay transformación que dure. El neoliberalismo nos enseñó al revés, nos dijo que democracia era solo votar cada seis años y dejar que el mercado mandara los otros seis. La mayoría histórica le da la vuelta, democracia es cuando el pueblo fija el rumbo y ese rumbo se vuelve vida diaria.
2. A manera de reflexión
Miremos lo que está pasando. México tiene desde 2018 una mayoría electoral muy grande, eso ya nadie lo discute. Gana casillas, gana cámaras, gana encuestas. Pero la pregunta de fondo que está en la calle es otra, ¿esa fuerza que gana elecciones ya se volvió fuerza que funda época? La mayoría electoral se ve en la urna, la mayoría histórica se ve en la vida. Se ve cuando una señora ya no dice me dieron la pensión sino me toca mi pensión.
Se ve cuando un joven ya no pide empleo sino exige salario digno porque sabe que le corresponde. El modelo anterior fragmentó todo, nos hizo clientes aislados de una ventanilla, sin reconocernos entre nosotros. La tarea de ahora es tejer eso, que el que está en el sur y el que está en el norte, el del campo y el de la ciudad, se vean como parte del mismo proyecto y no como beneficiarios sueltos.
Si solo somos mayoría electoral, todo depende de quien esté arriba. Si somos mayoría histórica, ya no depende de nadie arriba porque lo de abajo ya lo hizo suyo y ya no lo suelta.
3. Consideraciones finales
Esta es la clase que debe quedar. Para los alumnos, para los cuadros, para la gente. Una mayoría electoral se gana en campaña. Una mayoría histórica se gana en el gobierno cuando convierte el apoyo en derecho. La lección es simple y es exigente. No basta con que la gente vote por un proyecto, hay que lograr que la gente viva dentro de ese proyecto y que lo defienda como si defendiera su casa.
Cuando el salario recuperado, la empresa pública rescatada y el derecho social entregado se vuelven costumbre, ahí se cruzó la línea. Ya no hay regreso porque revertir eso tiene un costo social que nadie quiere pagar. Por eso la tarea del segundo piso no es solo ganar de nuevo, es hacer irreversible lo avanzado.
Un ciclo que solo gana elecciones se recuerda por sus votos. Un ciclo que construye mayoría histórica se recuerda por lo que fundó y que se quedó a vivir entre la gente, aunque cambien los nombres de quienes lo iniciaron.




