
Por David Parra
Hasta hoy no es un hecho confirmado, pero la estridencia que provocó la semana anterior el anuncio de Natalia Rivera en calidad aún de dirigente del partido movimiento ciudadano Sonora, cuando señala el arribo del padrecismo como la razón que le motiva para darle las gracias al dueño del changarro naranja, Dante delgado, aludiendo su impedimento moral para continuar en ese barco ahora con esta expresión del panismo sonorense, que hasta este momento, una semana después, sigue siendo panista, ya suena más a pretexto que a una razón efectiva.
Lo cierto es que ya hay un dirigente importado desde Chiapas en el que si confía Maynez, nombrado de manera provisional, tal vez a manera de calienta bancas en lo que acaso se concretara lo improbable más adelante consignado, como si en Sonora no hubiera con qué querer y ante la mediocridad local, hubiera necesidad de traer a un ajeno para solventar la escasez de talento, o la otra posibilidad probable fuera que los grupos al interior de esta franquicia estén tan confrontados, como para que no haya manera de resolver las diferencias, posible razón por la cual le hayan pedido la bola a Natalia dándole la posibilidad de hacerse una salida digna.
Pronto podremos tener una interpretación más fehaciente, ante la falta de una explicación aceptable.
Lo que sí es cierto es que previo a este intempestivo acontecimiento y después de un fin de semana de miel sobre hojuelas, sonrisas y selfies de una Natalia radiante y plena, justificadamente satisfecha por el trabajo hecho en cuanto al crecimiento del partido pero no tanto en cuanto a la conciliación de intereses internos, es que efectivamente ha habido acercamientos, incluso según refiere el equipo de Alejandro López Caballero, con Natalia en calidad de dirigente en el trayecto de revisión de la posibilidad de que el cano migrara al partido fosfo fosfo en la idea de recibir a este fiel representante del padrecismo, tal como con el boursismo se hiciera por allá en 2021 con Ricardo al frente a quién se le entregó el partido junto con la candidatura a gobernador dejando a Dolores del río a la vera del camino en calidad de damnificada.
Nada extraño en ese Partido donde la vieja política es el sello distintivo de la casa con el dinosaurio calvo que lo regentea a manera de burdel de mala muerte, según cuenta la leyenda ya por todo el país.
Sin descartar la posibilidad de que efectivamente el expresidente municipal de Hermosillo vecino del coloso alto terminada por concretar lo que Natalia argumentó como un hecho consumado sin que el hecho se concretara, lo cierto es que tal cosa no ha ocurrido y pone en entredicho la veracidad de una mujer que se ha ganado a base de talento y capacidad su lugar en la política sonorense, que con esto pudiera estar dando un traspiés en un momento poco oportuno, pero que en realidad no representa más que una de esas formas tan normales en la lógica partidista, que va desde intentar maquillar la realidad, hasta mentir con escasa posibilidad de engañar a nadie.
En ese contexto, este fin de semana ha circulado una imagen del padrecismo congregado en torno a su máximo líder, franqueado por Alejandro y su señora esposa en lo que luce como un convivio o como una reunión de trabajo, que manda la señal de cierre de filas tal vez en torno a evaluar la decisión de buscar mejores condiciones para la candidatura del cano, si queremos darle algún grado de credibilidad a esa posibilidad tan llevada y traída durante los días recientes.
Pero más allá de esa foto y los ahí alineados, lo más trascendental de la imagen no está entre los que están, sino por quien no está en ella, pero que según un rumor que corrió fuerte, Célida López Cárdenas pudo haber sido parte de ese concialibulo, lo cual su equipo de comunicación dio por descartado habida cuenta que la conspicua rocaporteña en cuestión, afirman estuvo en la Ciudad de México esa misma noche del multicitado encuentro.
Independientemente de este trascendido por confirmar, lo que para un servidor realmente cuenta, es justamente la posibilidad de que este equipo se hiciera de movimiento ciudadano como se ha venido afirmando, y que eventualmente, ante una definición en morena de su seguro candidato a la gubernatura que no favoreciera a esta mujer reconocida por su audacia y contundencia en un ambiente de opacidad o verticalidad, lo cual no sería nada extraño, decidiera buscar mejores horizontes con un buen grado de posibilidad de éxito, más o menos en el mismo formato que el propio Ricardo Bours, y ahí la cosa ya se pone más interesante.
Recordemos que Célida, cuando toma la decisión de participar en el corcholatómetro del tío poncho, no solicita licencia a su cargo estatal, renuncia, y descarta cualquier posibilidad de aceptar una candidatura que no sea la de la gubernatura. Los otros dos presuntos punteros no. Junto con esto también vale la pena considerar que ha sido consistente en afirmar que los números le dan por encima de sus competidores, y que, vaya que lo ha hecho público al grado que el periódico el universal en portada hace algunas semanas así lo consignó con una encuesta en ese tono y toda una página en interiores, lo cual, alcanza como para asumir que por interés noticioso haya sido menester del diario nacional, resultaría ofensivo a la inteligencia colectiva. Esos servicios no son gratuitos ni baratos y nadie está para andar tirando su dinero y que algo así habla más de inversión que de gasto.
Aquí es donde se pone interesante: la expresidenta municipal de Hermosillo en este contexto representaría un importante potencial de riesgo sí, por una parte, se concretará el acuerdo que Natalia Rivera ayudó a construir con Alejandro, lo cual abriría entonces la puerta al padrecismo, según lo anteriormente expuesto, donde Célida tendría las mejores condiciones para una campaña qué bien pudiera terminar de manera muy parecida a lo que ocurrió con el propio Ricardo, en donde el margen de maniobra propio o en su defecto, hacia un lado o el otro, tendría un potencial mucho más sólido que lo que puede representar un iracundo regio pretendidamente sonorense de dudosa efectividad, donde la ganancia mínima sería una franquicia electoral y una alianza de gobierno muy significativa.
Cierto o no qué Célida haya concurrido a esa reunión, presuntamente en la casa del propio cano, lo que aquí puede interpretarse es que, ya en la recta final de la competencia interna por esa candidatura cuatrotera, quienes habrán de tomar la decisión definitivamente deberán estar pensando seriamente en el cómo habrán de tomarla, habida cuenta que no todo mundo está para aceptar argumentos huecos, por lo que la transparencia en esta decisión, visto así, se ve más que obligada, considerando además que también ha trascendido que Javier Lamarque está dispuesto a quemar las naves si su aspiración sustentada en la bendición de la chingada, no le alcanzara en estos convulsos tiempos intestinos, ahí sí que, haiga sido como haiga sido, habrá berrinche de grandes ligas… “Vayan preparando las palomitas”.
@dparra001




