Notoria ausencia de legendarios activistas de la huelga de Unison

2019-04-13 | Eugenio Madero

La presente huelga en la Universidad de Sonora ha tenido algo más que especial.

A diferencia de otros paros que se han realizado en tantos años de la institución, para esta vez es notoria la participación -y hasta la omisión- de los actores tradicionalmente involucrados y afectados en el movimiento emprendido por los dos sindicatos que exigen mejores prestaciones para sus trabajadores.

Prestaciones que por cierto, son muy superiores a las que reciben trabajadores de otros organismos autónomos, instituciones de gobierno y no se diga de la iniciativa privada donde los sueldos son miserables.

Razón por la cual, muchas personas comunes y profesionistas quisieran trabajar en la Universidad de Sonora y estar afiliados a uno de los dos sindicatos.

Digo.

Pero entrando al tema:

El llamado que hacen los estudiantes y que forman parte de los 37 mil y pico en todas las unidades académicas, las palabras a la conciliación de parte de la gobernadora Claudia Pavlovich y del propio rector Enrique Velázquez; son un exhorto para que se lleguen a acuerdos con el Staus y el Steus y que regresen las clases a los campus regionales del Alma Mater.

A nueve días del paro en la Unison, este jueves surgieron buenas noticias cuando el Steus levantó su huelga al aceptar el ofrecimiento de las autoridades universitarias que recibieron el apoyo económico del Gobierno del Estado (con una aportación de 5 millones de pesos); por lo que se espera que para el transcurso de este viernes el Staus haga lo mismo y se puedan reiniciar las clases.

Pero hay un problema:

Ya tenemos encima las vacaciones.

Sin embargo -y aunque el período de Semana Santa inicia oficialmente este lunes 15 de abril- creo que de levantar el Staus las banderas rojinegras habría tiempo de rescatar al menos el pago de nómina con sueldos caídos y demás prestaciones a los académicos y trabajadores.

Entre lunes y miércoles, insisto.

De no hacerlo, muchas familias que dependen de los sueldos de la Universidad de Sonora pasarían una vacaciones sumamente ruinas, pero con la certeza de que los malandros no robarán en sus casas y demás propiedades que se quedarán a cuidar con todo y chamacos.

Aunque el comentario que voy a hacer lo he escuchado y leído en varias ocasiones, me llama la atención la postura inmóvil de legendarios activistas universitarios que en otros tiempos eran verdaderas monsergas a la hora de emplazar y estallar una huelga y que ahora son funcionarios de la Cuarta Transformación.

O de ex funcionarios de la misma Unison que ahora son activistas en pro de los trabajadores, y que la andan haciendo mucho de pedo.

El caso de Jorge Taddei Bringas, quien como súper delegado del Gobierno Federal no ha dicho nada sobre las demandas universitarias, es bien recordado por sus luchas a favor de las prestaciones de sus compañeros maestros.

Fermín González Gaxiola, actual síndico en el Ayuntamiento de Hermosillo, también es muy recordado como líder del Staus por los logros sindicales alcanzados durante su gestión; pero que últimamente no ha manifestado nada sobre el movimiento de huelga.

Cuauhtémoc González Valdez, actual dirigente del Staus, está haciendo su chamba como defensor de sus compañeros maestros; aunque en el pasado también defendió -como director de Comunicación Social- la postura de las autoridades y concretamente del rector Jorge Luis Ibarra Mendívil.

Como dice el dicho:

Tiempos traen tiempos.

Sobre los movimientos laborales en la educación que han tenido impactos negativos en Sonora, nos quedan muchas preocupaciones por lo que está pasando a nivel nacional en los Cecytes y en otras instituciones que esporádicamente han tenido problemas como los Cobach y Conalep; pero que a final de cuentas se han podido resolver gracias a la gestión de recursos y soluciones por parte de sus directivos y representantes sindicales.

El problema del Cbtis de la colonia Las Quintas, resulta algo muy especial, pues como se ha comentado en otros espacios, hay una queja muy seria de parte de los padres de familia en contra de la directora por presuntos actos de malversación de fondos económicos que esperamos se resuelva lo más pronto posible.

Con más razón, ahora que ya estamos a prácticamente un mes de concluir el presente ciclo escolar y hay muchos jóvenes que deben terminar sus semestres. Sobre todo aquellos que ya están haciendo sus trámites para iniciar sus estudios profesionales.

Antes de concluir con este tema de las huelgas y las universidades (y de hecho con la columna de hoy), quiero comentarles que la muestra de madurez que dieron los trabajadores afiliados al Sindicato de la Universidad Estatal de Sonora (UES, antes Cesues), es algo que debe cundir en otras organizaciones que también velan por los intereses de sus trabajadores.

Sin embargo y como hemos dicho siempre, los paros laborales y las huelgas de las instituciones no están en manos de los patronos; sino de las autoridades (en este caso las federales) que no han hecho llegar los recursos a como se enviaban antes.

La firma del Contrato Colectivo en la Universidad Estatal de Sonora (UES), es un acto de madurez política y laboral de los dirigentes sindicales y de la propia institución.

Nuestros respetos para el sindicato de la UES que encabeza Miguel Angel Ochoa Vázquez, quien en representación de los trabajadores y académicos del legendario Cesues, pudo llegar a un buen acuerdo con el rector Horacio Huerta Cevallos para beneficio de alrededor de 17 mil estudiantes.

Y eso que Huerta Cevallos, como ya sabemos muchos, no es ninguna monedita de oro; pero ha tenido la madurez suficiente para sacar adelante su trabajo.

Con la ayuda y la colaboración, por cierto, del secretario del Trabajo en Sonora, Horacio Valenzuela Ibarra, quien también ha estado al pendiente de lo que sucede en la Universidad de Sonora.

Porque bien dijeron por allí:

“La paz laboral es lo que fomenta la inversión en Sonora”

Que tengan muy buen fin de semana.

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