No deben de agitar el avispero en la Unison

2019-09-10 | Gaspar Navarro Ruíz

Después de 27 años de vigencia la Ley Orgánica 4 de la Universidad de Sonora es innegable que esa legislación le ha dado estabilidad y desarrollo a la institución, hasta ubicarla a la vanguardia nacional en educación superior.

Un grupo de universitarios hizo público su propuesta de una reforma a la Ley 4 de la Unison, misma que hizo suya la bancada legislativa de Morena, con una iniciativa que fue enviada a comisiones para su análisis.

De la propuesta del Movimiento Académico de Reforma Universitaria, se centra en quitar el poder a la Junta Universitaria en el proceso de elección del rector para que sea mediante un proceso democrático, pero la propuesta de Morena plantea que la elección la realice el Colegio Académico un órgano con poderes plenipotenciarios con representación de los sectores universitarios, mismo que se convertiría de facto en un poder paralelo a la rectoría.

En la reforma se plantea “dinamizar” a la institución y fiscalizar sus finanzas, lo cual no representa nada bajo el sol porque la Unison ha crecido en gran medida con nuevas carreras e infraestructura en sus diversos campus, aun con los recortes financieros.

Y en el caso de la fiscalización de los recursos públicos, nuestra Alma Mater tiene órganos de control interno y externo para la debida vigilancia de sus finanzas, las cuales se han manejado con transparencia, como se demostró durante la administración del rector Heriberto Grijalva Monteverde, a quien la auditoría de la Fiscalía Anticorrupción de Sonora le hizo lo que el viento a Juárez, y el actual rector Enrique Velázquez Contreras, sigue sus mismos pasos en rendición de cuentas y expansión académica de la Unison al ser aguilucho de toda la vida y fue el eterno director Académico.

En la cuestión del financiamiento, la propuesta de la bancada de Morena en el Congreso del Estado, plantea que el subsidio sea de 50 por ciento del gobierno federal y estatal, como está en la actualidad, pero no se cumple, y cada año le salen con cuentas mochas, por lo que sería bueno la obligatoriedad del financiamiento público a tiempo y constante y sonante, para que no tenga que depender de rifas y sorteos y migajas del Conacyt y otras instituciones públicas y privadas.

Lo bueno que Morena no se mete en su propuesta con aumentar las cuotas a los universitarios, las cuales permanecen “congeladas” y casi simbólicas con los descuentos por aprovechamiento académico, y de hacerlo revivirá el conflicto universitario y las marchas “Del Desierto al Zócalo”, de hace tres décadas, que evitaron la privatización de la educación superior y que se pretendió implantar en Sonora como plan piloto nacional en el salinato.

También arguyen los diputados de Morena a través de su coordinadora de bancada Ernestina Castro Valenzuela, que con la reforma a la Ley 4 buscar dar estabilidad a la Unison (¿?), entre otras cosas enfocando la mira a los cíclicos conflictos laborales por parte del Steus y Staus, mismos que en los últimos años han desembocado en huelgas que afectan la actividad académica y la imagen de nuestra Alma Mater.

En eso de la estabilidad laboral en la Unison, si el Congreso del Estado se atreve a meter mano a la ley de la  Alma Mater y mover el avispero, deberían de enfocarse a evitar que los conflictos laborales afecten la buena marcha universitaria, para que la Alma Mater ya no sea rehén de los sindicatos ni sea sometida la institución al chantaje cada año con la amenaza de huelga por parte del Steus y el Staus, respetando desde luego sus derechos laborales y sindicales, pero ante todo anteponiendo el derecho a la educación y el futuro de la juventud sonorense.

Ahora, la cuestión es si Morena y las demás bancadas como ya apuntamos se atreverán a meter mano a la Unison y agitar el avispero, siendo que en 27 años de operar la Ley 4 ha demostrado funcionalidad y estabilidad, por lo que antes de cualquier cosa se debe de citar ante el Congreso del Estado al rector Enrique Velázquez Contreras, para que informe los avances y sobre todo las necesidades financieras de la institución, a fin de evitar el error de que por el protagonismo de algunos legisladores le den al traste a lo que es el orgullo de los sonorenses, nuestra Universidad de Sonora.

La iniciativa de reforma de Morena a la Ley 4 de la Unison fue turnada a la Comisión de Educación y Cultura para su análisis y dictaminación.

LIDERA HERMOSILLO EN BACHES A NIVEL NACIONAL

Una vez más la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por INEGI, ubica a Hermosillo a la vanguardia nacional en materia de “baches”.

El problema en los daños a la pavimentación no es nuevo ni atribuible a la alcaldesa capitalina Célida López Cárdenas, porque siendo justos se viene arrastrando desde hace años.

Pero donde “la cochi torció el rabo” es que el año pasado la actual administración puso en marcha un programa emergente de bacheo en la ciudad contratando a 29 empresas cuyo trabajo e inversión nadie sabe dónde quedó porque las calles de la capital están hechas un asco.

En la encuesta del INEGI casi la totalidad de los hermosillenses consideran que el principal problema de Hermosillo son los baches y socavones, por encima de la delincuencia lo cual refleja el grado del problema.

Ahora que la alcaldesa Célida López Cárdenas, anda tan exigente exigiendo cuentas a las empresas de alumbrado público y de la Planta Tratadora de Aguas Residuales, también debe de exigirle a las constructoras por la calidad de la pavimentación o por el bacheo realizado en la ciudad.

En tiempos del alcalde panista Javier Gándara Magaña, y del munícipe Maloro Acosta (Ay!), se hizo un gran programa de bacheo en toda la ciudad, hasta con concreto hidráulico, luciendo maquinaria pesada que le llamaban el dragón o el diablo porque echaba lengüetazos de fuego mientras pavimentaba, y ahora nadie sabe dónde quedó, porque ya no hay asfalto, dinero ni ganas, ni para tapar baches.

Por eso los hermosillenses tienen más terror a salir de sus casas para no caer en un enorme cráter o un socavón, que a ser víctima de la delincuencia, según lo reporta el INEGI.

La alcaldesa capitalina reconoce las molestias de los hermosillenses por los baches, y asegura que está en marcha un programa de recarpeteo y bacheo para rehabilitar las 30 principales vialidades, que se sumarán a las 40 colonias ya atendidas de la meta de 200 con el apoyo de la Cámara de la Construcción, colegios de ingenieros y de arquitectos. Pero las brigadas, ni se ven ni se oyen. Y ahí vienen más lluvias al estar pendientes de llegar aguaceros o coletazos de cuando menos nueve huracanes. ([email protected])

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