Mi gusto es… (O la otra mirada)

2019-09-21 | Miguel Angel Aviles

No quiero quitar el dedo del renglón porque nadie pone remedio en la Plaza Hidalgo donde los carros de las dependencias que están ahí enfrente han agarrado, de manera indefinida, la zona peatonal como una rúa para transitar con toda normalidad.

Nadie reacciona —menos estas propias dependencias— en tanto no ocurra una desgracia. Van y vienen, algunos sí precavidos, pero otros no tanto y hasta parecería molestarles que su andar no sea más a prisa, por culpa de quienes caminamos sobre el camellón.

Para no arriesgarme o para amortiguar cualquier desventura yo, al menos, he decidido tomar un curso para dobles en escenas peligrosas.

Una vez que esté preparado, en nombre de los transeúntes me arrojaré al cofre de algunas de estos vehículos oficiales para que por fin enciendan los focos rojos, todo mundo se conmocione y a los conductores se les ponga un hasta aquí y se les sancione por trasgredir la ley de tránsito.

De seguro, hasta entonces, los que deberían de poner orden y el ejemplo, saldrán corriendo desde sus oficinas, aún refrigeradas, para tomarse una foto, toda sonrisa, a un lado del atropellado quien fingirá dolencias y le dirá con voz compungida que no la amuele, que por qué se asombran hasta ahora y por qué toleraron ese transitar permanente como si fuera ya una rúa, en un lugar que es exclusivo para peatones.

Aparte, no faltará quien cubra la nota y así saldré en el feis del Pajarito News o de cualquier otro muro para lo cual habré de poner una cara como si me dolieran todos los huesos y estuviera punto de desfallecer, sólo con el ánimo de sensibilizar al lector, a los amigos, a los activistas, a la Policía o a quien sea necesario para que ya se ponga orden a esto que un día se pudo permitir excepcionalmente pero que ahora ya es un privilegio con respecto a otros automovilistas a quien apuesto que no se les permitiría transitar en este espacio y de igual forma.

En cuanto a los centros de estudios que también están ahí, de seguro, con la sensibilidad que los caracteriza, retomarán el caso y apostarán por una aguda investigación que bien pudiera llamarse “Un Acercamiento a los atropellamientos absurdos en el Hermosillo de Hoy. Incidencias y perspectivas en el siglo XXI”.

Los del Sindicato Magisterial se acercarán poniendo el santo de cabeza para que el atropellado sea un profe a fin de agarrarlo de bandera y, ya entrado en gastos, algún legislador oportunista saldrá con su propuesta de “Iniciativa de ley que regula los atropellamientos de los peatones donde sólo pueden caminar peatones”.

Pero todo esto hasta entonces, cuando llegue una desgracia o a este que escribe, Dios no lo quiera, lo atropellen de verdad, y vuele por los aires hasta caer junto a su tocayo, don Miguel Hidalgo y Costilla cuyo nombre completito lleva esta plaza.

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