Reelección presidencial (II)

2019-09-29 | Marco Antonio Andrade

Por: Marco Antonio Andrade Aguirre

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Muchos de los problemas políticos tradicionales de la mayoría de los países de américa latina, como el fraude electoral, los movimientos guerrilleros y los golpes de estado, fueron resueltos profundizando en los más elementales mecanismos democráticos para elegir partidos, pero sobre todo, para definir el tiempo de duración en el cargo del presidente de la república.   

La cantidad de partidos y candidatos desataban los demonios y las pasiones políticas. 

Sin embargo, las formulas aplicadas, como la segunda vuelta electoral y la reelección presidencial consecutiva, entre otras, no solamente contribuyeron a elecciones pacificas y a una mayor legitimación de los presidentes electos, sino que lograron lo más importante: estabilidad politica y alternancia democrática en el poder. 

La otra gran aportación sustantiva fue revitalizar la participación ciudadana reduciendo los índices del abstencionismo, y permitiendo además, con el voto de premio ó castigo, la calificación directa de los resultados de gobierno y del desempeño presidencial. 

Ambas medidas sirvieron para elevar, por una parte, la calidad de la democracia electoral, y por otra, el desarrollo económico en algunos países como es el caso de Chile y Brasil. 

Por nuestra parte, nosotros no hemos dimensionado aún la importancia de la segunda vuelta electoral, ni tampoco las ventajas ó las inconveniencias de la reelección ó la reducción del periodo constitucional del presidente. Nos hubiésemos evitado tantas tragedias sexenales. 

Seguramente nos habríamos ahorrado los sexenios de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, y en su lugar, hubieran sido presidentes Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier, Pablo Emilio Madero, Luis H. Álvarez, Muñoz Ledo, López Obrador ó Marcelo Ebrard, sin descartar la posibilidad que Ifigenia Martínez ó Patricia Mercado serian la primera mujer presidenta de méxico. Nuestra historia seria otra, sin duda. 

México es el único país donde la presidencia de la república se ocupa por seis años. 

En 1998 el PAN propuso la segunda vuelta electoral para la eleccion presidencial, pero el PRI se opuso en forma determinante. No supieron interpretar los signos irreversibles de su destino ni la evolución natural de los tiempos democráticos del país. 

Sin embargo, en la reforma electoral del 2014 y a propuesta del entonces diputado Manlio Fabio Beltrones se introdujo un concepto políticamente inocuo llamado “gobiernos de coalición” incorporado al artículo 89, fracción XVII constitucional y que, coincidentemente, también contempla el 79, fracción XL de la constitución de sonora. Un recurso político sin aplicación alguna a la fecha, pero vivo como un conejo adentro del sombrero de un mago. Por si se ofrece el 2021. 

Es obvio que nuestros prejuicios nacionales nos impiden discutir y ponderar con seriedad y serenidad algunos temas relevantes de importancia crucial para blindar politica y jurídicamente nuestra atípica democracia.

En primer lugar, es indispensable garantizarnos la permanencia de la pluralidad partidaria para evitar tentaciones u ocurrencias que signifiquen cualquier regresión democrática; además de analizar la conveniencia y la eficacia de los gobiernos de coalición, incluyendo, desde luego, la segunda vuelta electoral, así como reducir el periodo presidencial ó ampliar la propia reelección en forma generalizada a todos los cargos de eleccion popular en el pais. 

En segundo término, es necesario despejar el camino rumbo a la primera cuarta parte de este siglo para eliminar nuestros traumas políticos aparentemente insuperables. Estamos frente al desafío de modernizar y redemocratizar la vida politica del país. La reversa no es opción.

Salud.

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