Los derechos humanos no existen, son los papás

2020-02-01 | Marcos Alán López Álvarez

Esteban da click en el obturador de su cámara. Reporta su fotografía a la agencia efe, para la que trabaja. En ellas logra capturar el momento en que un pequeño niño lava sus dientes en la penumbra de una noche oscura. Después de pasar por el río Suchiate, fueron detenidos por la Guardia Nacional de México. El destino es incierto para la caravana. También el del pequeño. Al intentar cruzar a la fuerza son recibidos con golpes, furias, violencia y gas lacrimógeno. No sabe por qué le lloran los ojos con exactitud. La policía de Guatemala ya había deportado a inmigrantes hondureños que intentan desesperadamente llegar a Estados Unidos a enfrentarse a una sociedad sumamente racista. Tal vez no lo sepa, pero hay al menos cinco grandes obstáculos que tiene que pasar: El cruzar la frontera con Guatemala es el primero. Cruzar el Suchiate es segundo gran reto. El tercero es sobrevivir a lo largo de uno de los países más violentos del mundo: México. Cruzar la frontera con Estados Unidos el cuarto. Conseguir trabajo el siguiente y, finalmente, vivir acostumbrado a dos o tres trabajos, racismo y, en muchos casos, un idioma nuevo. ¿Por qué todo esto? Porque es la única forma posible que ven de poder subsistir. El sueño americano, o bien, una utopía.

Nadie se va de casa si no es por una necesidad apremiante. Los hondureños, salvadoreños, centroamericanos en general y mexicanos, aspiran a llegar a Estados Unidos para cumplir con este sueño. México no ha sido un país que precisamente les haya abierto las puertas sino, al contrario, les ha recibido con golpes, macanazos y deportaciones a manos llenas. Trump tenía razón, somos el muro. Nosotros pagamos por una Guardia Nacional que detiene migrantes. Las deportaciones no resuelven el problema de la migración y, la violencia, acrecenta aún más las adversidades que tiene que pasar en búsqueda del sueño americano.

La medallista Belisario Domínguez, Rosario Ibarra Piedra, quien es la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, fue cuestionada por su nula participación en los actos vistos en Chiapas, mientras atinaba a decir que la vida de los migrantes nunca estuvo en riesgo. Sí, en México los derechos humanos no existen. Aunque no es nuestra responsabilidad dar asilo ni solucionar los problemas en Centroamérica, tampoco es nuestra tarea devolverlos a golpes.

El trasfondo es que Ibarra Piedra es afín al movimiento del presidente López Obrador y ya nos hemos acostumbrado a que, si tienes afín a la presidencia no importa que seas 90% inepto en un cargo, puedes ejercerlo si eres 90% honesto. Honesto al presidente.

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