Viable que México adopte la cultura del distanciamiento japonés

2020-07-30 00:00:00 | Eugenio Madero

Hace días al conversar telefónicamente (obvio) con un amigo que tiene una cuenta importante en la venta de seguros de vida y de otros servicios diferidos, me confirmaba que no habrá aumentos en las tarifas por los problemas del coronavirus.

Esta pregunta fue, por supuesto, por la acelerada mortandad que se ha presentado en todo el mundo en lo que va del año.

Sin embargo al revisar la prensa digital me encontré con la noticia de que otros representantes de diferentes agencias de seguros, prevén una nueva adaptación en su forma de trabajar.

Y no precisamente por los posibles incrementos a los precios en sus paquetes de seguros -como previamente me aclaró mi amigo-; sino que más bien al nuevo formato llamado “home office” que tendrán que utilizar muchas otras ocupaciones de nuestra economía.

Misma adaptación que tendremos que hacer en las diferentes actividades de nuestra sociedad.

Ahora, los procesos de comunicación de un potencial cliente con su proveedor, de los alumnos con sus maestros y las relaciones interpersonales entre compañeros de trabajo, por mencionar solo algunas; tendrán que depender -en poca o en mucha medida- de la tecnología.

Independientemente de la fecha en que termine esta pesadilla (que con el favor de Dios sea muy pronto y que nosotros mismos nos ayudemos haciendo caso a los llamados de prevención que hacen nuestras autoridades).

Porque para entonces, si la razón nos asiste, habremos de adoptar nuevas culturas de alejamiento e higiene muy similar quizá a los japoneses, quienes por siglos han sido personas muy poco afectas al contacto físico:

Una prueba de ello es el saludo personalizado que se hace con una reverencia y sin estrechar las manos, más o menos a un metro de distancia.

Igualmente la costumbre de quitarse el calzado cuando entran a una casa o a una habitación; o el uso del cubre bocas (en las últimas décadas) por parte de aquellas personas que trabajan o transitan en lugares públicos y/o muy aglomerados.

Sin olvidar, por supuesto, la utilización de la gel antibacterial durante los últimos años.

Aquí en Sonora, ante el advenimiento del inicio del ciclo escolar supuestamente programado para el mes de agosto, los padres de familia estábamos con la zozobra y con la rotunda negación a que nuestros hijos fueran a clases presenciales.

Lo bueno que la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, anunció este lunes que no hay condiciones para iniciar las clases en las aulas de ningún municipio o ranchería de Sonora, debido a los estragos de la pandemia.

Razón por la cual, el próximo ciclo escolar iniciará de manera digital; lo mismo que se hizo con el cierre del período anterior.

Serán alrededor de 850 mil alumnos de diferentes niveles académicos de escuelas públicas y privadas, quienes recibirán clases y evaluaciones por parte de un aproximado de 50 mil maestros que también deben cuidarse para que no se contagien de esta maldita enfermedad que nos tiene sufriendo al mundo entero.

Mismas atenciones de cuidado debe tener el resto del personal docente, intendencia y demás que laboran en las escuelas.

Pero hay algo más importante y que resaltó la Gobernadora en su reunión virtual con los directores de varias instituciones, el pasado lunes por la mañana:

“De nada nos sirve tener alumnos de 10 que van a tener a padres o madres, o a ellos mismos, sin vida; o bien, enfermos. El virus no nos ha dado tregua, porque hasta el momento yo no les puedo decir cómo va a terminar o cuándo va a bajar esta pandemia, ni aquí en Sonora ni en el mundo entero, es un comportamiento atípico, anormal, con todo ello les comunico: por ningún motivo podemos iniciar clases presenciales en ningún nivel, absolutamente en ninguno”

Me imagino que, a como siga el comportamiento de esta epidemia en Sonora, se irán tomando decisiones respecto al sector escolar, el cual en puros alumnos acumula poco más del 28% de nuestra población y que ahora más que nunca deben ser atendidos con sumo cuidado.

La planeación hecha desde la oficina del secretario de Educación y Cultura (SEC), Víctor Guerrero González, debe prever todas las situaciones favorables y adversas que puedan surgir en este nuevo ciclo escolar.

Y sobre ese punto tengo la siguiente exposición:

Aunque no sabemos la cifra exacta de cuántos sonorenses tenemos acceso a computadoras y/o teléfonos de pantalla en nuestras casas, creo que sería bueno despejar esa duda que han manifestado algunas personas en las redes sociales.

Por lo que hemos visto en nuestra cotidianeidad, sería muy viable decir que el 100% de los estudiantes universitarios y de prepa tienen su propio teléfono celular; y en menor medida los del sector básico.

Entonces por ese motivo, es lógico que se trabaje en estos momentos en un estudio al respecto; pues se debe tener la seguridad de que todos los niños tengan su aparato celular y red de internet para cuando inicien las clases, las cuales -reiteramos- aún no se tiene una fecha exacta.

Tampoco estamos sugiriendo que los gobiernos le compren computadoras o celulares a la gente.

¡De ninguna manera!

Un servidor se refiere a que, se pongan las condiciones para que todos los niños tengan acceso a la tecnología y llevar a cabo su etapa de aprendizaje en una forma que (permítame la remembranza) uno de niño jamás se imaginó.

Ahora con los avances de la tecnología y los canales de comunicación, dicen que “es más probable que en un hogar no haya comida… pero nunca debe faltar el celular con saldo”.

Y quizá sea cierto.

Respecto a lo que declaró el presidente de los comerciantes del centro de Hermosillo, Rubén López Peralta, no hay duda que despertó el comentario público en las redes sociales de internet.

Desesperado por la ruina que están sufriendo sus agremiados y quizá él mismo en su negocio, el dirigente local surgió que todos los niños de educación básica utilicen su uniforme escolar cuando tomen clases en línea dentro de su propia casa.

Esto con el fin, por supuesto, de que todos los estudiantes tengan sus uniformes auspiciados (como decían los Cronistas Deportivos de antes) por el gobierno; y comprados los de repuesto por los padres de familia.

Bueno.

Pero ese, es un tema que más adelante voy a indagar para opinar más ampliamente.

Lo que sí creo, es que a la usanza de la actual pandemia, el señor López Peralta trató de sugerir lo mismo que están haciendo los ejecutivos de firmas empresariales cuando tienen video llamadas y/o conferencias de trabajo; ya que para lucir cierta formalidad ante la cámara, se están vistiendo con camisa y corbata.

De hecho quiero comentarles que hay un anuncio en la televisión de un sujeto muy chistoso que se quita y se pone la camisa para las video llamadas con su jefe. Luego de interrumpir sus actividades hogareñas cuando levanta la basura y los pañales de su hijo, mientras su esposa está haciendo ejercicio en la azotea del departamento instalado en un edificio multifamiliar.

En la próxima seguiremos comentando.

Que tengan buen fin de semana.


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