A lo lejos.

2021-01-10 00:00:00 | Omar Alí López

A lo lejos se ven aquellos días cuando todos nos abrazábamos, nos despedíamos de mano o de beso y le soplábamos a las velas de los pasteles.

El año pasado se cumplió un año del descubrimiento del coronavirus que provoca la COVID-19 y ya vamos por los 365 días de confinamiento voluntario. Días de tensión y estrés, productos del miedo e incertidumbre a lo desconocido, y en donde la ciencia no fue capaz de ofrecer respuestas a la misma rapidez que la propagación de la enfermedad.

A lo lejos se ve todo lo que se desconocía del virus y de los problemas de salud que ocasiona; pero ya la ciencia neoliberal fue capaz de elaborar vacunas —en tiempo récord— para proteger al 99 % la población.

Por desgracia, todavía faltan muchos por morir.

Con casi 1.5 millones de infectados y con el menor número de pruebas realizadas por cada 100 mil habitantes, nuestro país se aproxima a los 500 mil fallecimientos estadísticos (solo 131 mil reconocidos oficialmente).

De igual manera, la Medicina no ha podido explicar del todo el comportamiento de la enfermedad. Es decir, todavía se desconoce a los cuántos días después de los primeros síntomas por COVID una persona puede agravar su estado de salud; mientras que en algunas personas es al tercer día, otras tardan hasta 8 o 9 días para ver comprometida su salud general.

Hace tiempo escribí en este mismo espacio que se trataba de un virus muy peculiar y que ante la incertidumbre lo más recomendable era hacerle caso a la ciencia. Los grandes expertos asiáticos en virología estaban desconcertados, y la sugerencia a sus sistemas de salud fue tajante: el confinamiento, mientras se estudiaba el coronavirus con más detalle.

A ellos les funcionó; pero en México nos seguían invitando a salir y a abrazarnos, pese a que estábamos en la fase 1 de la pandemia.

El no haberle hecho caso a la ciencia tiene su precio y sus consecuencias.

Hoy, al parecer, la gente le perdió el temor a un virus que puede matarte. Esa es una consecuencia, y resultará muy complicado revertirla. A lo lejos se ven los días cuando, a regañadientes, la sociedad obedecía las instrucciones.

A lo lejos en el tiempo se ven “los inmortales”; pero hoy cada vez son más.

Ya no habrá reversa.

La sociedad ha fabricado en la sinrazón su propia normalidad, sin importar de quién sean los muertos —hasta que sean los propios—. Ante la falta de un plan de control de la pandemia, la autoridad solo puede hacer ahora un llamado a la conciencia.

Pero lo que no se ve a lo lejos es el número de familias en luto… ese se actualiza cada día.

Noticias relacionadas

Opiniones sobre ésta nota

Comenta ésta nota