Un mal gobierno no, por favor

2021-08-17 00:00:00 | Omar Alí López

Pocos días después de tomar posesión en el 2009, en el Salón Constituyentes de Palacio de Gobierno Padrés tenía reunido a su gabinete legal y ampliado. Su triunfo había sido inobjetable; miles de sonorenses le dieron el voto de confianza para sacar adelante al estado.

Los asistentes se veían muy contentos, había risas y saludos. Se percibía un clima de victoria, pero al mismo tiempo se respiraba esperanza entre los asistentes, porque ahora sí le iba a ir bien a Sonora.

Frente a todos, con el rostro serio y voz firme, Padrés amenazó: “Ay de alguno de ustedes que me eche a perder el proyecto, cabr…”.

Ocho años después de esas palabras, el exgobernador debió recordarlas seguramente mientras pisaba la cárcel.

Maestros preocupados por la Educación decidimos conformar la asociación Estrategia Sonora, con el objetivo de investigar las sospechas de corrupción en el sector, y los resultados de nuestras investigaciones llevaron a evidenciar el desvío de casi 2,300 millones de pesos que supuestamente debían utilizarse para mejorar las escuelas de Sonora.

Y no fue el único rubro afectado por la corrupción, distintas áreas de esa administración se detectaron desvíos de recursos importantes: Impulsor, Economía, Salud, etcétera; pero para nuestro infortunio no se persiguieron los delitos como se esperaba.

En septiembre próximo habrá cambio de estafeta, y de igual manera las esperanzas de Sonora se verán centradas en el gobierno entrante, que desde antes de tomar posesión ya ha dado muestras de cómo gobernará.

Llaman la atención sin duda los distintos anuncios hechos por el gobernador electo de importantes inversiones y proyectos. Todo lo que sirva al estado es bienvenido, sin duda, pero no se debe perder de vista la actuación de sus colaboradores.

Se entiende el ánimo de la victoria, pero nunca el de la soberbia.

Desde mi perspectiva se lucha por el poder con el ánimo de servir, y no de servirse, porque la peor combinación es llegar con poder y hambre al servicio público, como lo demostró la administración de Padrés, donde si bien varios personajes mejoraron sustancialmente su estilo de vida, terminaron siendo impresentables, sin calidad moral, y con una administración estatal calificada como el “sexenio perdido” en la historia del estado, con el consecuente costo para todos.

Sonora no aguantará un mal gobierno como producto del triunfalismo exacerbado, de la temprana repartición de cargos o de las venganzas anunciadas contra servidores públicos salientes. Eso no sirve de nada. Como tampoco resulta útil escuchar a los futuros funcionarios preguntando: “Y qué carro traes?”,  “¿Tienes una Mac o iPad?”, “¿Y cuánto ganas al mes?”, “¿¡Esta es tu oficina!?”

Lo realmente útil será el equilibrar los compromisos de campaña con la probidad, efectividad, eficiencia y eficacia de quienes acompañen al nuevo gobernador, y sobre todo hacer cumplir la Ley sin distingos.

Muchas personas consideran que deben transcurrir seis años antes de calificar como buena o mala la actuación del futuro gobierno; pero ante el rápido flujo de información de hoy, yo no me confiaría; desde los primeros días en el poder se sabrá quiénes mostrarán el cobre, como ya ciertos personajes lo están haciendo.

La cuestión aquí es que Sonora termirá perdiendo… y ahorita no estamos para tales bromas.

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