La burocracia setentera en el Siglo XXI

2021-08-30 00:00:00 | Eugenio Madero

La burocracia setentera que imperaba en México en perjuicio de las clases populares, tal parece que sigue vigente por parte de algunas instituciones que nos deberían de servir de manera eficiente.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se fundó en 1943 bajo el mandato del presidente Manuel Avila Camacho, sigue con las mismas prácticas retrogradas de los años 70’s y 80’s.

Como si no hubiera pasado el tiempo.

Y no es tanto por el mal servicio médico o la falta de sensibilidad de sus trabajadores (que en este sentido se ha avanzado algo); sino a la poca inversión en la tecnología, equipos y procedimientos que debería haber para beneficio de sus afiliados.

Esto lo digo, por lo siguiente:

Si usted tiene en fechas próximas que tramitar su pensión o atender algún asunto en el área administrativa de la unidad que se encuentra por la calle Juárez -de Hermosillo-, le adelanto que se vaya preparando para madrugar y llevarse un banquito para que se siente, ya que hará una fila tan larga que seguramente perderá casi todo el día.

En estos meses que falleció mi papá, Manuel Madero Atondo, hemos tenido la necesidad de hacer los trámites para el traspaso de su pensión a favor de mi mamá, Panchita Samaniego; lo cual ha resultado una verdadera hazaña urbana.

Igual a la que enfrentan los derechohabientes que acuden a diario.

Para empezar a hacer cualquier trámite, todos los interesados tienen que llegar máximo a las 6.30 de la mañana (si es que no duermen allí).

Luego hacer una fila de entre 200 y 300 personas, y esperarse para que a las 7.30 aparezca una joven oficinista muy amable que -del final hacia el principio de la misma fila- se regresa preguntando qué tipo de trámites haremos.

Dependiendo de los asuntos que le planteemos, se divide “la cola” y se hacen dos, tres y hasta cuatro filas.

Posteriormente la misma empleada del IMSS entrega un folio (o una ficha, pues) y ahí es donde uno tiene que demostrarse a sí mismo la tolerancia -dígase paciencia- ante las adversidades que nos ofrece el tercermundismo.

Hay que esperar el turno, pues.

A estas alturas del Siglo XXI y de los grandes avances que registra la ciencia, parece imposible creer que una de las instituciones que en su momento fue un orgullo de México, no se actualice en los procesos que deberían ser ágiles y eficientes.

En estos últimos años, cualquier trámite en otras dependencias o empresas, en la compra de mercancías, en las transferencias bancarias, en las inscripciones de los estudiantes en las escuelas, en las solicitudes de empleo y hasta en los registros para las vacunas contra el coronavirus; se inician y hasta se desarrollan en su totalidad a través de la tecnología con una computadora portátil o de escritorio.

Y no se diga por medio de los teléfonos celulares inteligentes (lo cual resulta muy común actualmente en el mundo).

Sería muy benéfico, entonces, que las autoridades regionales y centrales del IMSS actualicen sus procedimientos para beneficio de sus derechohabientes.

Que las citas las programen a través del internet o de las redes sociales, tal y como se hacen muchas cosas en estos días.

Segundo y último comentario de hoy.

Donde sí hemos visto un avance, al menos en la apertura a las ideologías, es en la diversidad sexual que existe en México y el mundo.

Así como el respeto entre unos y otros; y no se diga las oportunidades de desarrollo personal.

Este domingo, por ejemplo, en la Cámara de Diputados Federales de la Ciudad de México, tomó protesta -y su respectiva curul- la transexual Salma Luévano Luna, representando al partido Morena y a sus coterráneos del estado de Aguascalientes.

No sabemos qué tan efectiva vaya a resultar para sus paisanos, o para su propia comunidad; pero lo importante hasta ahora es que no se le negó su derecho a participar.

Y en lo que cabe, tendrá la posibilidad de cumplir sus metas u objetivos; al igual que los otros 499 Diputados Federales que levantaron la mano este domingo.

En lo que respecta a Sonora, como ya sabemos, es uno de las pocas entidades del país que ni siquiera tiene legalmente autorizado el matrimonio igualitario (entre personas del mismo sexo).

Aunque en esta Legislatura saliente, sí tenemos a un Diputado Local declarado totalmente gay.

Este es caso del guaymense Rodolfo Lizárraga, quien dicho sea de paso, tiene muy buena aceptación por el trabajo realizado a favor de sus paisanos.

Aunque debemos de recordar lo que nos dio el propio Diputado en una de las visitas que nos hizo a la Mesa Cancún:

“Puede ser que haya más como yo en el Congreso …”; pero no lo han reconocido públicamente.

Con esto iniciamos la semana.

Nos vemos en la próxima.

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