Ciudad de México. Las afectaciones a la inflación en México se concentran en la canasta no subyacente, –productos agrícolas, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, caracterizándose por ser altamente volátil y sensible a choques de oferta–, sobre la cual la política monetaria tiene influencia limitada, sostuvo Omar Mejía Castelazo, subgobernador del Banco de México (BdeM).
Durante su participación en la mesa: “El arte de gobernar desde la economía circular” del segundo coloquio internacional de primavera”, organizada por la Facultad de Economía y de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el subgobernador del banco central explicó que actualmente se tiene una afectación de los bienes agrícolas, pero la política monetaria, la tasa de interés, tiene un impacto muy limitado, en lo que se conoce el componente no subyacente.
Cabe recordar que la inflación general de México repuntó a 4.59 por ciento anual durante marzo de 2026, marcando tres meses consecutivos al alza y superando el rango objetivo de estabilidad de precios del BdeM (3 por ciento +/- un punto porcentual). Este aumento estuvo impulsado por el aumento de los precios de las frutas y legumbres, principalmente del jitomate, limón, papa, pepino, entre otros.
“Por ejemplo: las olas de calor y ciclones tropicales pueden tener un impacto en presiones de precios; sin embargo, conforme se normalizan estas condiciones de producción, es que estos precios pueden tener, incluso, contribuciones negativas en la inflación. En las condiciones agrícolas de sequía puede tener un impacto en las frutas y verduras, pero también se puede ver el caso contrario.
“Los bancos centrales tampoco pueden tomar decisiones ponderando el componente no subyacente”, aseguró Mejía Castelazo.
El subgobernador del BdeM, que participó en el coloquio a título personal, precisó que el papel que desempeña la política monetaria, la tasa de interés o de referencia (la que determina el costo del crédito al que se financian empresas y personas), tiene poco alcance a los riesgos meteorológicos, pues tiene poco impacto en revertir el alza en precios agrícolas.
Lo que sí puede hacer la política monetaria, aclaró Mejía, es actuar bajo el esquema de la inflación subyacente, –que integra el 76 por ciento del índice nacional de precios al consumidor (INPC), determina la tendencia de mediano plazo de la inflación al excluir elementos volátiles –, y mantener ancladas las expectativas de inflación.
Certeza política
Además, funge con su capacidad de análisis; decir cuáles son los riesgos que se pueden estar asociando a los eventos climáticos para que los agentes económicos los puedan visualizar, medir e incorporar como riesgos para que los puedan manejar.
Omar Mejía también propuso que se pueda reverdecer más el sistema financiero, que los recursos de éste pueda tomar en cuenta más los criterios ecológicos y es parte del banco central.
“El tener una visión compartida con otras autoridades que tengan mandatos amplios y que tengan instrumentos que puedan atender estos riesgos es primordial”.
La autoridad monetaria aseguró que constantemente las decisiones están bajo incertidumbre, como lo fue cuando fue la pandemia de covid- 19 y en los cambios de política comercial de Estados Unidos en 2025 y en donde ambos casos se brindó certeza.




