Ciudad de México. Una de cada cinco mujeres que se emplean en el sector rural trabaja sin salario o recibe un ingreso 8 por ciento más bajo que los hombres que laboran en el mismo segmento, y 30 por ciento inferior al resto de los sectores económicos, destacó el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en su reporte Raíces del Futuro, que presentó esta semana.
El organismo destacó que la informalidad en el sector rural afecta a casi siete de cada 10 trabajadores, mientras que en las zonas urbanas, la proporción es 47 por ciento.
Señaló que la informalidad implica menores ingresos, ausencia de protección social y falta de estabilidad laboral perpetuando la vulnerabilidad de amplios segmentos de la población rural.
Aunque es más elevada en el sector agropecuario -donde supera en 18 puntos porcentuales a la observada en el resto de los sectores- la informalidad se extiende a todos los ámbitos del trabajo rural.
“Los puestos en el agro son peor remunerados, en promedio los ingresos son 25 por ciento inferiores a los del empleo rural no agropecuario”, se menciona en el documento.
En lo que respecta a los salarios rurales, éstos han crecido en las últimas décadas, pero en promedio se mantienen en un nivel 34 por ciento inferior en comparación con los urbanos.
“Esta brecha responde tanto a factores de la oferta laboral, por ejemplo menores niveles de capital humano, como factores de la demanda, entre ellos la concentración de actividades de baja productividad en los territorios rurales”, se menciona en el estudio.
La evidencia muestra que aún entre trabajadores con niveles educativos similares persiste una “doble penalidad salarial” por trabajar en el agro y residir en zonas rurales.
“Los salarios de quienes se encuentran en esa situación son 26 por ciento más bajos en promedio respecto a los que perciben los de trabajadores urbanos no agropecuarios”, indicó el banco.
Durante las últimas dos décadas coma alc experimentó un crecimiento sostenido de los ingresos de los hogares acompañado por una marcada reducción de la pobreza incluyendo la rural.
La proporción de población rural por debajo de la línea internacional de pobreza de 6.85 dólares diarios por persona disminuyó de 66 a 34 por ciento entre 2003 y 2023 en todos los países de América Latina y el Caribe (ALC).
La pobreza rural registró en 2023 niveles significativamente menores que 20 años atrás. Sin embargo, persisten fuertes diferencias entre países con menor nivel de producto interno bruto (pib) per cápita,ya que tienden a exhibir las tasas de pobreza rural más elevadas.
La reducción de la pobreza rural alcanzó todos los tipos de hogares, pero persisten fuertes diferencias.
En 2023 la incidencia fue del 41 por ciento entre los hogares agrícolas y de 43 por ciento entre los agrícolas independientes, frente a 27 por ciento entre los no agrícolas.
“Este patrón generalizado en la región muestra que la vinculación con la actividad agropecuaria, en especial cuando se ejerce por cuenta propia, continúa asociada a una mayor vulnerabilidad económica”, se menciona en el reporte.
No obstante, esta situación no se presenta en países con una agricultura de mayor productividad, como sucede en Brasil, Chile y Uruguay.
“Las actividades agropecuarias aportan en promedio cerca de un tercio del ingreso laboral de los hogares rurales aunque esta proporción asciende a 77 por ciento entre los agrícolas y a 75 por ciento entre los agrícolas independientes”, mencionó el CAF en su estudio.




