El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 43.5 puntos durante mayo de 2026, de acuerdo con cifras desestacionalizadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Banco de México. El comportamiento del indicador muestra un deterioro en la percepción que tienen los mexicanos sobre la situación económica del país, mientras que muchas familias han optado por posponer compras importantes para conservar liquidez ante un entorno de incertidumbre.
La caída de 0.7 puntos respecto al mes de abril y de 3.4 puntos frente a mayo de 2025 refleja un estancamiento en el optimismo de los hogares mexicanos. Al desglosar los componentes del Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), los datos exponen una debilidad estructural en las expectativas de crecimiento.
En cuanto a la situación actual del país, el rubro que compara la economía hoy frente a hace 12 meses se desplomó a 37.3 puntos, registrando una caída de 1.0 punto mensual y un retroceso severo de 5.3 puntos respecto al año anterior.
Por su parte, las expectativas futuras sobre el componente que mide la situación del país dentro de 12 meses mostró el mayor pesimismo, ubicándose en 43.3 puntos, tras retroceder 1.6 puntos respecto a abril y 5.8 puntos en términos anuales.
Respecto a la capacidad de consumo, la posibilidad de realizar compras de bienes durables (muebles, televisores, electrodomésticos) se estancó en 28.6 puntos, una cifra 3.9 puntos menor a la registrada en mayo de 2025, lo que confirma una contracción en el mercado de bienes de alto valor.
IMPACTO REGIONAL: LA CAUTELA EN EL SURESTE DE COAHUILA
Aunque el estado de Coahuila sostiene un dinamismo industrial distinto, el comportamiento del ICC tiene repercusiones directas en la economía de la Región Sureste. La caída en el componente de “posibilidades de compra de bienes durables” a 28.6 puntos es un indicador adelantado de una desaceleración en el sector comercio y servicios local.
En Saltillo y Ramos Arizpe, donde el poder adquisitivo se vincula estrechamente a la estabilidad del sector manufacturero, esta contracción sugiere que los hogares están ajustando sus presupuestos.
Las familias coahuilenses, ante la incertidumbre económica general, están priorizando el ahorro preventivo sobre la adquisición de bienes de consumo duradero.
Para el sector minorista de la región, esto implica un entorno de ventas más competitivo donde la lealtad al consumidor se verá desafiada por la restricción presupuestaria de los hogares.
La tendencia a la baja en la confianza sugiere que el consumo privado mantendrá una trayectoria de cautela durante el cierre del segundo trimestre.Los agentes económicos deberán monitorear la evolución de las tasas de interés y la inflación, factores que, de mantenerse elevados, seguirán presionando a la baja la intención de gasto en bienes durables durante la segunda mitad del año.
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