La Pequeña Dosis de Historia. Por: Dr. Joaquín Robles Linares
Llegar a Sonora como parte del ejército federal fue una experiencia tan aleccionadora como brutal para Fernando Ocaranza (1876-1965). Aquella travesía no sólo moldeó su temple sino que lo confrontó con la crudeza de la insalubridad y la desnutrición que diezmaban a la población.
Ser testigo de las campañas militares en el Valle del Yaqui lo impulsó a escribir su reveladora experiencia en “La novela de un médico” (1940), una obra que evidencia la profunda preocupación social que encausó su trayectoria.
Al terminar su compromiso castrense a principios del siglo XX, Sonora se convirtió en su hogar para después regresar a la Ciudad de México y alcanzar la dirección de la Facultad de Medicina y la rectoría de la UNAM en dos periodos, 1934- 1935 y 1945- 1946. Ocaranza fue un hombre que transitó entre dos regímenes y como muchos profesionistas de la época, lo hizo con responsabilidad alejado de intereses políticos y mezquindades.
La salud pública de este País les debe mucho a estos personajes actualmente ignorados:
Instituciones, hospitales, programas, escuelas, universidades y en una traición a la memoria y a las aspiraciones, muchos de estos logros agonizan entre el abandono, la demagogia e incompetencia.
El Hospital del Issste “Fernando Ocaranza” en Hermosillos, Sonora, es la prueba de esta decadencia, resulta una trágica ironía que un centro hospitalario que lleva su nombre sea hoy sinónimo de instalaciones deplorables, una atención indigna y un perverso desinterés federal.
Las deficiencias no son recientes, las insuficiencias vienen de lejos, no obstante, el nivel de deterioro y destrucción así como la indolencia corresponden mayormente a estas administraciones morenistas.
El Issste, al igual que muchas de las instituciones de Salud colaterales del Gobierno federal fueron devastadas y saqueadas, entregadas a timadores políticos que nunca han laborado en el sector ni tienen una idea cercana de la complejidad de la materia, oportunistas que han hecho del engaño una profesión, elevando la consigna del régimen que administra el País: Que la política inunde todo y a todos.
Las crisis en las entidades estatales se revelan y la resonancia que se genera es atenuada en el centro, los conflictos van en ascenso agravados por la anulación de las delegaciones federales, las que quedan son de membrete, sin facultades, sin personal capacitado y sin recursos, oficinas destinadas a militantes del partido oficial.
El centralismo es asfixiante aunado a la ideologización de las políticas públicas, para dar un ejemplo: En comidas y hospedaje de médicos cubanos en el 2025 el Gobierno mexicano gastó dos mil millones de pesos como lo reportó la revista EME EQUIS el 12 de enero de 2026: (https://t.co/ 6JHnL5Fonq).
En el Hospital Fernando Ocaranza permanecen actualmente sin refrigeración, con fallas en la energía eléctrica, sin insumos, sin medicamentos con el personal al límite y en condiciones deplorables. La respuesta del director Martí Batres, fue instalar equipos de refrigeración usados e inapropiados para la función hospitalaria y proponer una rehabilitación en tres etapas, las mismas palabras vanas y ociosas. Los derechohabientes con enfermedades graves no alcanzaran a llegar a la primera etapa.
Proponer un programa en etapas da una muestra de cómo se piensa al interior de la administración de Sheinbaum, nada es urgente todo puede esperar. Siempre estará la política, la ideología y el partido como prioridad.
El auténtico humanismo se refleja en las acciones de personajes como Fernando Ocaranza, sus palabras lo proyectan:
“Tuve la fortuna -o la desgraciade pensar al margen de partidos y de banderías políticas”. (100 años de Población y Desarrollo. Consejo estatal de Población, tomo I, Gobierno de Sonora).


