Expresiones. Por: Gaspar Navarro
Las revelaciones del exembajador norteamericano Ken Salazar, sobre los temores de López Obrador de que el “Mayo” Zambada “soltara la sopa” de sus nexos con los narcos, y la difusión de audios privados de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, para acercarse al gobierno de Estados Unidos para conocer su situación legal, son señales de mayores presiones de la Casa Blanca para que México cumpla con entregar a los extraditables encabezados por el exgobernador sinaloense Rubén Rocha Moya.
A las presiones de Estados Unidos para que México entregue a funcionarios de Sinaloa, y a otros más, se suma a nivel interno la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, al reiterar que se cumpla la ley al extraditar al gobernador con licencia sinaloense acusado de presuntos vínculos con el Cártel del Chapo Guzmán.
La semana pasada el presidente Donald Trump, reiteró que el narco mantiene el control en México y consideró que Sheinbaum “está muy asustada” por esa situación del país, por lo que Estados Unidos no descarta intervenciones militares terrestres para combatir a los cárteles de la droga.
En ese entorno de tensiones entre el gobierno de México y de Estados Unidos por la negativa de Sheinbaum a extraditar a Rocha Moya y a funcionarios sinaloenses, agita el avispero el libro de Ken Salazar, donde asegura que un empresario de alto nivel al que solo lo identifica como “el susurrador” porque era el que le hablaba al oído al entonces presidente López Obrador, le comentó que el tabasqueño estaba muy preocupado por la información sobre políticos mexicanos que el gobierno norteamericano podría obtener en las declaraciones del Mayo Zambada.
Las preocupaciones de López Obrador se han hecho realidad por la solicitud de extradición del gobierno norteamericano de Rocha Moya y varios funcionarios sinaloenses además del senador de esa entidad que son acusados de tener nexos con los narcos, pero no solo por lo que pudo haber dicho el Mayo Zambada sino también los chapitos y el Chapo Guzmán, además de Caro Quintero y otros testigos protegidos recluidos en penales de Estados Unidos como el exsecretario de seguridad de Sinaloa y ex extesorero estatal.
El gobierno de Sheinbaum sigue a dos fuegos, tanto del interior por divisiones políticas entre los grupos de Morena y la oposición, así como del exterior por la presión de Trump. En febrero, estalló el escándalo por la denuncia en su libro “NI venganza ni perdón” del exasesor jurídico presidencial Julio Sherer Ibarra, al señalar el financiamiento con dinero sucio desde el 2018 de campañas de Morena durante el gobierno del tabasqueño por parte del empresario tamaulipeco Sergio Carmona “El Rey del Huachicol”, asesinado en 2021.
Sobre la publicación del libro de Ken Salazar, y sus señalamientos de preocupaciones de López Obrador por las posibles declaraciones del Mayo Zambada, la presidenta Sheinbaum salió en defensa del tabasqueño al considerar que la única preocupación de su antecesor era el intervencionismo estadounidense por la forma en que se detuvo al líder del Cártel de Sinaloa en México, al trascender que participaron agentes norteamericanos junto con los chapitos en el secuestro y traslado a Texas.
Ken Salazar asegura que él se enteró de la captura y entrega del Mayo el mismo día, 25 de julio de 2024, y atribuye la operación enteramente a negociaciones de los hijos del Chapo Guzmán con Washington. Es decir, reconoce que agentes norteamericanos secuestraron al Mayo Zambada, a quien al parecer protegía López Obrador.
Del espionaje telefónico y la revelación del audio privado de la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila, donde se revela el acercamiento con autoridades norteamericanas tras revocación de visa y conocer posibles señalamientos en su contra, veremos que opina este día en su mañanera Sheinbaum, quien ha reiterado su apoyo a la muy cuestionada mandataria bajacaliforniana con quien estuvo en gira de trabajo el pasado fin de semana, lo que se considera como un “espaldarazo político”. (g_navarro_ruiz@hotmail.com)




