POR ING HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
La inseguridad y la impunidad representan hoy dos de los mayores desafíos para México.
Cuando el delito no encuentra castigo y la justicia parece caminar con lentitud, se debilita la confianza ciudadana y se abre un peligroso vacío que la delincuencia organizada aprovecha para reclutar a miles de jóvenes que buscan oportunidades, identidad y reconocimiento.
El problema no es únicamente económico.
También es cultural, educativo y político. Una sociedad que ofrece pocas expectativas de desarrollo deja a muchos adolescentes expuestos a la falsa promesa del poder inmediato, el dinero fácil y el prestigio construido sobre la violencia. Cada joven que abandona las aulas para empuñar un arma es una derrota colectiva para la nación.
La neurociencia aporta una reflexión valiosa.
El cerebro de los jóvenes posee una extraordinaria capacidad de aprendizaje, adaptación e innovación. Esa plasticidad cerebral permite desarrollar liderazgo, creatividad, pensamiento crítico y habilidades para resolver problemas complejos. Sin embargo, esas mismas capacidades pueden ser manipuladas por organizaciones criminales cuando el Estado, la familia y la comunidad renuncian a orientarlas hacia objetivos constructivos.
La respuesta no debe limitarse al combate policial.
Es indispensable invertir con decisión en educación de calidad, ciencia, tecnología, cultura, deporte y formación cívica. La política necesita abrir espacios reales para escuchar a las nuevas generaciones, incorporar sus ideas y convertirlas en protagonistas de la transformación democrática. México no puede resignarse a que sus mejores talentos terminen al servicio del crimen.
La verdadera victoria consistirá en construir un país donde la inteligencia, el conocimiento y la participación ciudadana resulten más atractivos que la violencia.
El futuro dependerá de nuestra capacidad para convencer a los jóvenes de que la política honesta, sustentada en la innovación y en el conocimiento científico, puede cambiar la realidad con mayor fuerza que cualquier organización criminal. “La política deja de ser poder cuando olvida a los jóvenes; vuelve a ser grande cuando les ofrece un propósito.”




