Expresiones. Por: Gaspar Navarro
En medio de la creciente pugna entre México y Estados Unidos, el narcotraficante Ismael “Mayo” Zambada, aceptó una próxima condena de cadena perpetua en Estados Unidos a cambio de su colaboración para denunciar la narco política en México y recibir beneficios como los recibió su hijo hace años y como los recibe también ahora el chapito Ovidio Guzmán, al ser liberado al convertirse en testigo protegido del gobierno norteamericano.
El próximo 20 de julio se resolverá la condena del Mayo Zambada, pero de antemano se sabe que será cadena perpetua por sus servicios prestados como informante al gobierno norteamericano, por lo que recibirá además atenciones médicas especiales para atender su salud y hasta podría escoger la prisión donde permanecerá el resto de su vida.
La defensa del exjefe del Cártel de Sinaloa reconoció que el Mayo colaboró con las autoridades de Estados Unidos desde el inicio del proceso, y tal vez por esas revelaciones el gobierno norteamericano solicitó la extradición del entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve de sus funcionarios además del senador Enrique Insunza, a los que se podrían sumar una larga lista de políticos morenistas por lo “cantado” por el capo Zambada, el mayito, el Chapo, los chapitos y el exsecretario de seguridad sinaloense General Gerardo Mérida, y el ex titular de Finanzas de esa entidad Enrique Díaz, a quien señalan como el recaudador de recursos del narco para las campañas de Morena.
La tensión entre de México y Estados Unidos aumentó luego de que el FBI reconociera el operativo secreto en Sinaloa para capturar al Mayo Zambada, lo cual condenó la presidenta Sheinbaum al considerar una violación de la soberanía nacional y acusar al gobierno norteamericano de proteger a uno de los grupos criminales en México.
Sheinbaum demandó que informen cómo se dio esa detención, pero que lo más importante “la protección que se le ha dado a un grupo en Estados Unidos, porque ellos los nombraron organizaciones terroristas, pero al mismo tiempo le están dando protección”.
En respuesta al gobierno norteamericano que acusa a México de narcogobierno, Sheinbaum dijo que “nosotros nunca vamos a hacer acuerdos con ningún miembro de la delincuencia organizada”, pero en los hechos está muy discutible su discurso al rechazar extraditar a Rocha Moya, al senador Insunza y al resto de sus narco funcionarios sinaloenses al cual denominan “Clan Culiacán”.
Una muestra más de protección es que la Secretaría de Relaciones Exteriores reservó por “motivos de confidencialidad” por cinco años toda la documentación relacionada con las comunicaciones entre México y Estados Unidos sobre las acusaciones contra Rocha Moya y de los políticos sinaloenses.
Si bien la pugna entre ambos países no ha impactado de manera grave en las negociaciones del Tratado Trilateral de Comercio (T-MEC) al acordar mantenerlo pero condicionado a revisiones anuales que generan incertidumbre entre los inversionistas, la tensión aumenta por una posible operación militar terrestre norteamericana para capturar a narco políticos y capos de los cárteles, y la amenaza del Secretario de Estado Marco Rubio de iniciar el cierre de consulados mexicanos en su país para lo cual inició una revisión consular.
Un funcionario del Departamento de Estado aseguró a la cadena CBS que se emprenderá una revisión de las 53 oficinas consulares de México. La revisión tendría el fin de reflejar en la política exterior estadounidense las prioridades del gobierno de Trump.
La amenaza del Departamento de Estado coincide con el anuncio de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México del posible retorno a nuestro país de cuando menos 400 empleados de la red consular por el vencimiento de su “Visa A2” a finales de este año.
Cuando inició la guerra comercial entre México y Estados Unidos al decretar Trump arbitrarios aumentos de aranceles a partes automotrices, aluminio, acero, autos, tomate, etc., y la cacería contra migrantes ilegales acusados de terroristas, la presidenta Sheinbaum amenazó con organizar movilizaciones de protesta en el país vecino, obviamente coordinadas por los 53 consulados en Norteamérica, lo cual por fortuna no sucedió, pero Mister Trump no es rencoroso pero tiene buena memoria, por ello la Casa Blanca advirtió del inicio de “revisión” de los consulados mexicanos y podría revocar sus acreditaciones diplomáticas. Empezará por no revalidar la visa a 400 empleados consulares mexicanos.
Para tratar de calmar las altas tensiones en la relación bilateral esta vez por la captura del Mayo Zambada y la presentación de “su cabeza” y del avión por parte del FBI como un trofeo, la presidenta Sheinbaum en su mañanera donde amenazó con dar detalles de la operación norteamericana en Sinaloa, solo acusó al exembajador gringo Ken Salazar, de mentiroso por declarar en su momento que su gobierno no participó en el secuestro y extradición del capo del Cártel de Sinaloa, y una vez más defendió a López Obrador y acusó a Fox y a Calderón de ser los impulsores del narcotráfico en el País.
El gobierno de Trump está decidido a limpiar su patio trasero, por lo que solo hay que esperar el siguiente golpe que podría cambiar el futuro de México. Por lo pronto, con la planta de Toyota de Tijuana ya inició la desbandada de la industria automotriz extranjera hacia Estados Unidos. (g_navarro_ruiz@hotmail.com)




