Aunque México alcanzó el máximo nivel de recaudación tributaria en 2025, equivalente a 15.1 por ciento del PIB, los balances fiscales siguieron deteriorándose de manera relevante, una situación que los analistas de Banamex calificaron como la “paradoja fiscal” del País.
Esta continua presión sobre los balances fiscales ocurre al tiempo en que las agencias calificadoras advierten sobre riesgos asociados al déficit, la deuda, el costo financiero y la limitada flexibilidad presupuestaria, resaltaron Arely Medina y Rodolfo Ostolaza, analistas de Banamex, en una Nota Especial publicada este 26 de agosto.
“La actual paradoja fiscal en México enfatiza que los aumentos de recaudación no se han traducido en menor vulnerabilidad fiscal de mediano plazo. Por ello, una reforma eficaz no debería comenzar por simplemente elevar las tasas de IVA o ISR, sino por asegurar que los ingresos adicionales mejoren el balance, ampliar bases, reducir erosiones y reasignar el gasto hacia usos con mayor retorno económico y social.
“Sin esta disciplina, cobrar más podría elevar la carga sobre el sector formal en detrimento de la competitividad y el crecimiento económico, sin estabilizar la deuda; con ella, una mejor administración tributaria y un mayor crecimiento pueden fortalecer los ingresos de manera más sostenible”, indicaron.
En mayo de este año, recordaron, Moody’s recortó la calificación crediticia de Baa2 a Baa3, apenas un escalón por encima del grado especulativo.
La agencia S&P también revisó la perspectiva de estable a negativa, aunque confirmó la nota de largo plazo en BBB.
En ambos casos, el mensaje fue similar: una consolidación fiscal insuficiente y lenta, mayores pasivos contingentes asociados a Pemex, una mayor carga de intereses y un entorno de bajo crecimiento podrían presionar la trayectoria crediticia del soberano.
“El problema fiscal mexicano, por tanto, no responde únicamente a una insuficiencia estructural de ingresos, ya que incluso niveles históricamente elevados de recaudación pueden ser insuficientes cuando la base tributaria depende de una economía que crece poco y de fuentes de ingreso cada vez más presionadas”, señalaron.
Los analistas de Banamex consideran que México no necesita una reforma diseñada sólo para cobrar más, sino una reforma que preserve competitividad, amplíe bases, reduzca distorsiones y fortalezca la inversión.
De lo contrario, el aumento de impuestos puede terminar debilitando precisamente el canal que podría ser el más importante para aumentar la recaudación de manera sostenible: el crecimiento económico.
Por ello, antes de plantear una nueva ronda de impuestos, hay que evaluar la eficiencia del gasto público y su capacidad de generar retornos económicos y sociales suficientes para justificar una mayor extracción de recursos al sector formal, indicaron.
“México ya probó que puede recaudar más. La recaudación tributaria está en niveles históricamente altos, la fiscalización se ha vuelto más efectiva y la administración tributaria ha capturado ingresos relevantes sin necesidad de una reforma de tasas.
“Sin embargo, los elevados déficits, el crecimiento del costo financiero, las presiones pensionarias, el apoyo recurrente a Pemex y la baja inversión pública productiva han reducido el margen fiscal”, resaltaron los analistas.
Las agencias calificadoras han señalado estos riesgos, incluyendo déficits persistentes, mayor deuda, rigideces presupuestarias y potenciales pasivos contingentes de empresas públicas.
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