POR ING. HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
Toda nación que aspira a trascender necesita una visión de futuro. Los grandes cambios históricos no nacen únicamente de nuevas leyes o nuevos gobiernos; nacen cuando una generación decide imaginar un destino diferente y trabaja con disciplina para alcanzarlo.
La realidad política de México exige superar la visión de corto plazo.
Durante mucho tiempo, los proyectos nacionales han estado condicionados por ciclos políticos, cuando los verdaderos desafíos de una nación requieren décadas de planeación, continuidad y compromiso.
La generación digital tiene la oportunidad de construir un nuevo proyecto de nación basado en cinco grandes pilares: educación de excelencia, innovación tecnológica, desarrollo económico con justicia social, instituciones transparentes y un profundo sentido humano del servicio público.
Los jóvenes mexicanos no deben conformarse con heredar los problemas del pasado.
Deben prepararse para diseñar las soluciones del futuro.
Su misión será crear un país donde la inteligencia artificial impulse el desarrollo, donde el conocimiento sea la principal riqueza y donde la tecnología sirva para reducir desigualdades. Pero un proyecto de nación no puede construirse solamente con máquinas, datos o infraestructura.
Necesita valores.
La honestidad, la solidaridad, la responsabilidad y el respeto por la dignidad humana deben ser el fundamento de cualquier transformación. México tiene una oportunidad histórica: convertir su enorme talento juvenil en la fuerza que impulse una nueva etapa de prosperidad.
La generación digital no está llamada únicamente a adaptarse al mundo que viene; está llamada a construirlo.
Pensamiento para la juventud: Las grandes naciones no se construyen improvisando el mañana; se construyen cuando una generación tiene el valor de imaginar el futuro y la disciplina de hacerlo realidad.




