
El Zancudo. Por: Arturo Soto
Cuando aún no comienza oficialmente el calendario electoral, la política en Sonora adquirió ritmo de guaracha.
Se acordará usted, cumbiambero lector, salsera lectora, de aquella jocosa canción en la que Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga, le echó a burundanga… y así.
Pues haga de cuenta. Particularmente en el aún informe bloque opositor, el fin de semana tuvo un cierre con intensidades bárbaras en un inusual reacomodo de piezas que arroja más dudas que certezas sobre el rumbo que tome esa eventual alianza y los niveles a los que puedan escalar los nuevos romances, los viejos desencuentros y la siempre reprobable pero muy morbosa práctica de lavar la ropa sucia en la plaza pública.
El alcalde Antonio Astiazarán tuvo dos triunfos consecutivos en dos pistas diferentes. Primero apareció tomándoles la protesta a 25 nuevos dirigentes municipales de MACISO, acrónimo de Movimiento de Acción Cívica Sonorense, una mutación del PRD Sonora que, de acuerdo a quienes se oponen a tal transición desde el perredismo histórico, se encuentra en el limbo legal y en espera de la resolución definitiva del IEE.
Mientras eso sucede, el alcalde ganó para su causa al PRD Sonora transmutado en MACISO, y colocó en su estructura a perfiles muy cercanos a las tareas de construcción de un bloque opositor a Morena, como Zaira Fernández que asumió a Coordinación de Operación Política, y Humberto Souza, que ya despacha como dirigente municipal de MACISO en Hermosillo, y al menos otros 13 personajes de la cuadra de El Toño.
Pero el proceso dejó heridos en el camino. Al evento no asistieron René Noriega, hasta hace muy poco el más fiel de los escuderos de Joel Ramírez, el dirigente estatal (formal) de MACISO, ni Mirna Leyva, la secretaria General de esa organización. Tampoco otros consejeros estatales perredistas que se desprendieron de la influencia de Joel Ramírez.
Como sea, el alcalde de la capital adelantó piezas en el tablero del litigio que se sigue en aras de hacerse con las siglas del PRD-MACISO, lo que fue celebrado por todo lo alto y se anotó como un triunfo mediático y político del Toño Astiazarán.
Al siguiente día repitió la dosis. En un auditorio abarrotado, le dio la bienvenida a Rogelio Cota, que hace unos días renunció a la coordinación municipal de Movimiento Ciudadano y hoy se integra como coordinador en Hermosillo de Sonora con Todo.
En el balance, al Toño le fue bien: suma estructura y liderazgos más allá de las siglas; construye en territorio y coloca piezas claves en las fuerzas de la alianza opositora, como Zaira Fernández en MACISO y Rogelio Cota en Sonora con Todo en la capital.
En las letras chiquitas, falta ver cuánto le suman a la causa toñista estos movimientos, porque el PRD ya venía aliado con el PAN desde 2021, aportando su 3 por ciento, y puede que no dé para más, sobre todo considerando que el parto de MACISO dejó a varios heridos en el camino. Lo interesante es ver cuánto le suman Zaira y compañía, que tienen un interesante trabajo territorial, pero que también ya estaban en el proyecto desde antes.
II
Donde se puso de rompe y rasga fue por rumbos del PAN. La colega y amiga Solangel Ochoa difundió una entrevista al veterano militante del blanquiazul, Ramón Corral Ávila en la que el ex candidato a gobernador (2003) no se guardó (casi) nada: acusó a Eduardo Bours de haberle ganado en aquel año mediante prácticas fraudulentas, lo que a querer y no, representa un ‘golpanazo en el cogote” (dijera El Piporro) de la alianza opositora, porque Bours se ha integrado como un operador clave del PRI en el camino de la sucesión 2027.
Para las pulgas del “Chapo”, como también se le conoce al cajemense, hay que estar pendientes de la respuesta, pero sobre todo, de las secuelas de este choque en el camino de la alianza opositora.
No paró ahí la cosa. Corral Ávila se fue a fondo contra una facción del PAN, esa que encabeza Guillermo Padrés y que hoy amenaza a la alianza con el petate de la candidatura de Alejandro López Caballero a la alcaldía de Hermosillo, a quien acusó, junto con Roberto Dagnino, de ser el artífice de toda la corrupción en el padrecismo.
De corruptos, malos para gobernar y desarticuladores de 50 años de historia del panismo no los bajó, y dijo que lo mejor para el PAN era que se fueran de ese partido, porque así el blanquiazul se estaría deshaciendo de lo peor que había pasado por sus filas.
Mentiras no dijo, pero tampoco fue lejos por la respuesta, aunque esta provino de la voz menos autorizada del panismo para sumar algo a su causa. Javier Dañino le respondió a través de un video y, sin negar las acusaciones de Corral, le espetó que el ex coequipero de Padrés fue un corrupto como delegado de Conapesca en Sinaloa, además de blanqueador de moches; lo llamó estúpido, cobarde y poco hombre y estuvo a punto de llamarlo labiossecos, comecuandohay, chingaquedito y lamesartenes, pero se le acabó el video y apenas alcanzó a decirle, ya poseído del espíritu de Ricardo Arjona, que el interfecto es un sujeto sin predicado. La tribuna estalló en alaridos porque ya se imaginaban que le iba a decir que era verbo y no sustantivo, pero el posgrado en gramática no le alcanzó para tanto.
Amén del humor involuntario detonado por estos chistoretes para animar al respetable público, el choque plantea un asunto más serio: Dagnino cerró definitivamente la puerta del PAN a una eventual candidatura de López Caballero y abarató su ficha frente a un Toño Astiazarán que está avanzando con otras fuerzas y no con la que pudiera representar Padrés y su gente que, créanlo, sí tiene. Poquita, pero tiene y ahora la van a mover desde Movimiento Ciudadano, la franquicia de Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez, hoy lista para dividir al PAN.
Porque el padrecismo y los padrecistas son, coincido con Ramón Corral, lo peor que le pasó al PAN, porque en seis años destruyeron una historia de batallas ciudadanas que coronaron con el triunfo de 2009 en la gubernatura, solo para echar por la borda la viabilidad de la alternancia, echando al PRI de Palacio de Gobierno.
El único pequeño detalle es que el señor Corral Ávila fue durante mucho tiempo, y lo gozó con fruición, parte de ese equipo, junto a otras piezas menores que hoy berrean desaforadamente por lo que está pasando.
El PAN tiene, a este día, más o menos el 14 por ciento de los votos en Sonora. Eso es lo que se andan disputando con tanta fiereza. Saquen cuentas.
III
Desde luego, en Palacio de Gobierno están bien entusiasmados. Ni siquiera han tenido que meter las manos para que la oposición entre en esa espiral de confrontaciones en las que se encuentra.
Eso le da un buen margen al gobernador Alfonso Durazo para trabajar con calma su quinto informe de gobierno, que será el próximo 13 de septiembre y que ya comenzó a anticipar con los datos que suelen nutrir la rendición de cuentas anuales.
Eligió uno de los más complicados, el de salud pública y con estos datos abrió la batería de este ejercicio de rendición de cuentas: 17 mil millones de pesos invertidos en la construcción, modernización y equipamiento de 10 hospitales; unos construidos y operando, otros en proceso y unos más en proyectos.
Ese monto supera en cinco veces lo invertido en los últimos 30 años: cuatro hospitales en Hermosillo, dos en Guaymas y, respectivamente, uno en Ures, Navojoa, San Luis Río Colorado y Etchojoa.
Adicionalmente, se inauguró el primer Centro Coordinador de Salud para el Bienestar en México, un modelo pionero de atención que coordina la demanda de los servicios de salud y mantiene un enlace directo con la población para gestionar y resolver sus necesidades.
En cinco años, dijo el gobernador, “Sonora estará dejando atrás décadas de rezago en salud, pues detrás de cada nuevo hospital, cada cama, cada equipo y cada medicamento hay algo mucho más importante que una cifra: una persona que podrá recibir atención cuando más lo necesite”.
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