Hermosillo, Sonora; 9 de septiembre de 2026.-Espacios emblemáticos que durante años permanecieron abandonados o deteriorados vuelven a ser parte de la vida de las familias sonorenses, como resultado de la política de recuperación de espacios públicos y patrimonio histórico impulsada por el gobernador Alfonso Durazo Montaño.
Uno de los rescates más importantes es La Sauceda, que permaneció en abandono durante más de una década. Para recuperar este espacio emblemático de Hermosillo, el Gobierno de Sonora ha destinado alrededor de 500 millones de pesos a su rehabilitación integral.
El proyecto tendrá una dimensión aún mayor con la incorporación del Cerro de la Cementera, donde se invierten 60 millones de pesos. En conjunto, ambos espacios conformarán un bosque urbano de 210 hectáreas, con áreas recreativas, juegos, miradores y rutas para actividades al aire libre.
Con este rescate, La Sauceda vuelve a convertirse en un punto de encuentro para las familias y avanza para consolidarse como el gran pulmón verde de Hermosillo y uno de los espacios públicos más importantes de Sonora.
La recuperación también llega al sur del estado. En Cajeme, el gobernador Durazo impulsó el rescate de la Laguna del Náinari y el Parque Infantil Ostimuri, con una inversión conjunta de 130 millones de pesos, recuperando dos espacios profundamente ligados a la convivencia y la identidad de las familias cajemenses.
En Navojoa, se destinaron 200 millones de pesos a la rehabilitación integral del estadio Manuel “Ciclón” Echeverría, un inmueble emblemático para la identidad deportiva del sur de Sonora y para la tradición de los Mayos de Navojoa.
A estos proyectos se suma el rescate del patrimonio histórico de Hermosillo, con la rehabilitación del Mercado Municipal y de la Catedral Metropolitana, dos inmuebles emblemáticos que forman parte de la historia, identidad y vida cotidiana de generaciones de sonorenses.
Para el gobernador Alfonso Durazo, recuperar los espacios públicos y el patrimonio histórico significa también recuperar comunidad, identidad y calidad de vida, devolviendo a las familias lugares dignos para convivir, encontrarse y disfrutar de sus ciudades.
Donde durante años hubo abandono y deterioro, hoy hay espacios recuperados para la gente. Sonora rescata su patrimonio, recupera su historia y la devuelve a las familias sonorenses.


