Hermosillo, Sonora, 11 de septiembre de 2026.- Sonora tiene pocos grupos empresariales de gran magnitud en la región, y de ellos cuelga buena parte de la economía del estado. El planteamiento lo hizo el empresario Saturnino Campoy, y marcó el tono de la reunión que Omar Del Valle Colosio sostuvo con integrantes del Parque Industrial de Hermosillo, en un encuentro que anfitrionó Luis Ballesteros.
Ahí salió lo que hoy detiene a ese polígono. Un permiso de construcción para una bodega tardó entre siete y ocho meses en salir. Mientras corría el plazo, dos proyectos de inversión extranjera se fueron a otra ciudad.
En el parque trabajan 38 empresas de manufactura, automotriz, alimentos, metalmecánica, minería y construcción. De ahí sale buena parte de la proveeduría de Ford. Cada mes que un proyecto no arranca es un mes sin las contrataciones que ese proyecto traía.
Hay un costo que no aparece en ningún recibo: no saber qué trámite aplica a cada giro. Se pregunta, se corrige, se vuelve a empezar. Ese tiempo también se paga.
Del Valle Colosio puso sobre la mesa que el parque industrial no es un asunto del sector privado, sino de la ciudad. Ahí se generan los empleos que sostienen colonias enteras de Hermosillo, y lo que se atora dentro del polígono termina alcanzando a familias que nunca han entrado ahí.
De ahí llevó la conversación al lugar donde de verdad se decide una inversión. Una empresa que está viendo dónde poner su dinero revisa cuánto tarda un permiso, cuánto tarda un camión en salir del polígono y en qué condiciones llega su gente a trabajar. Sonora entra a esa lista corta cuando ese detalle está resuelto, y Del Valle Colosio planteó que el estado tiene con qué entrar.
Del Valle Colosio los hizo bajar cada tema a lo concreto: qué se atora, desde cuándo y cuánto cuesta. Uno por uno, los empresarios fueron pasando sus planteamientos. La mesa terminó con los puntos ordenados y con el nombre de quien planteó cada uno.



