POR ING. HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
Las naciones que progresan no son aquellas que nunca se equivocan, sino las que tienen la capacidad de aprender de cada decisión.
Evaluar no significa buscar culpables; significa descubrir qué funciona, qué debe corregirse y qué puede hacerse mejor.
En el siglo XXI, la evaluación será uno de los pilares del buen gobierno. La realidad política de México exige superar una cultura donde muchas políticas públicas concluyen sin conocer su verdadero impacto.
Los recursos públicos pertenecen a la sociedad y, por ello, cada programa, cada obra y cada acción del Estado deben demostrar que generan bienestar y cumplen con el propósito para el que fueron creados.
La inteligencia artificial, el análisis de datos y los sistemas de monitoreo permiten medir resultados con una precisión nunca antes imaginada. Será posible evaluar el desempeño de los servicios públicos, identificar áreas de mejora y anticipar riesgos antes de que se conviertan en problemas mayores.
Pero ninguna herramienta tecnológica podrá reemplazar el compromiso ético de actuar con transparencia y honestidad.
Los jóvenes tienen la oportunidad de impulsar una nueva cultura institucional donde evaluar sea una práctica permanente y no una obligación ocasional.
Gobernar con evidencia significa respetar el esfuerzo de los ciudadanos y administrar con responsabilidad cada recurso destinado al bien común.
El servidor público del futuro deberá comprender que el éxito de una política no estará en la cantidad de anuncios que genere, sino en los beneficios concretos que produzca para la población.
La mejor evaluación será siempre la que se refleje en una mejor calidad de vida. México necesita instituciones que no teman ser evaluadas, porque solo quien acepta medir sus resultados tiene la posibilidad de mejorar continuamente. La evaluación debe convertirse en una herramienta de aprendizaje, innovación y confianza ciudadana.
Pensamiento para la juventud: Lo que no se mide difícilmente mejora; pero lo que se mide con honestidad, se evalúa con inteligencia y se corrige con humildad, puede transformar el destino de una nación.


