Ciudad de México. El poderío del rock electrizó el Palacio de los Deportes con la fuerza innegable de Def Leppard, que refrendó en la Ciudad de México, la espectacularidad de sus shows en vivo, consagrándose en un saturado Domo de Cobre, donde desafiaron al tiempo, enardeciendo a generaciones pasadas y actuales.
En un lunes ultra roquero, la energía se propagó en cada rincón del inmueble con un cúmulo de éxitos de la mítica banda británica que anda rondando los 50 años de trayectoria.
Joe Elliott (voz), Phil Collen (guitarra), Rick Savage (bajo), Vivian Campbell (guitarra) y Rick Allen (batería) perpetuaron su camino como una de las fuerzas más importantes en el rock. No en vano son parte del Salón de la Fama del Rock & Roll.
En el inmueble de Iztacalco, abrieron su repertorio con la reciente Rejoice, Animal, Let’s Get Rocked y una versión insuperable de Personal Jesus, que inmortalizó Depeche Mode.
El mítico vocalista agradeció a México su recepción y los músicos continuaron con el prendido set que incluyó Bringin’ On the Heartbreak, Switch 625, Just like ‘73. Su multitudinaria audiencia en catarsis vivió como nunca Rocket y el cover Rock On, de David Essex. El inmueble se cimbró.




