POR ING. HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
México está entrando en una época en la que la política ya no podrá sostenerse únicamente sobre discursos, estructuras partidistas o ciclos electorales.
Los ciudadanos, especialmente los jóvenes, exigirán algo más difícil de ofrecer y mucho más importante de demostrar: resultados.
La realidad política de México necesita una generación que comprenda que gobernar es resolver problemas.
El ciudadano del futuro no preguntará solamente quién gobierna, sino qué tan rápido funciona una institución, cuánto tarda un trámite, dónde se utiliza el presupuesto y qué resultados produce una política pública.
Los jóvenes que lleguen al sistema político deberán traer una mentalidad diferente.
No llegar para repetir los procedimientos ancestrales, sino para estudiarlos, entenderlos y mejorarlos. Si un proceso puede realizarse en diez pasos, deberán preguntarse por qué no puede hacerse en tres.
Si puede automatizarse, deberán automatizarlo. Si puede medirse diariamente, deberán medirlo.
La inteligencia artificial y los sistemas digitales permitirán construir administraciones capaces de conocer su desempeño prácticamente en tiempo real.
Pero esa revolución tecnológica tendrá que estar acompañada por una revolución ética: utilizar la información para servir, no para controlar; para incluir, no para discriminar; para mejorar decisiones, no para sustituir la responsabilidad humana.
El servidor público del futuro será una combinación de estadista, ingeniero de sistemas, analista de datos y humanista. Necesitará comprender la complejidad del Estado, pero también recordar que detrás de cada indicador existe una persona. México no necesita jóvenes que simplemente ocupen los espacios de la política tradicional.
Necesita jóvenes capaces de imaginar una política nueva: menos burocrática, más inteligente, transparente, preventiva y profundamente humana.
La verdadera renovación política comenzará cuando cambiar el sistema deje de ser una promesa y se convierta en una metodología permanente.
Pensamiento para la juventud: No llegues al poder para demostrar que puedes mandar; llega preparado para demostrar que puedes resolver. La nueva política no se medirá por cuánto poder concentra, sino por cuánto bienestar es capaz de producir.




