México exportó más mercancías a Estados Unidos que toda la Unión Europea durante los primeros nueve meses de 2026, pese a los aranceles impuestos este año por el gobierno de Donald Trump.
Entre enero y septiembre, Estados Unidos compró bienes mexicanos por 481 mil 586 millones de dólares, con lo que México se colocó como su principal proveedor, de acuerdo con cifras de la Oficina del Censo estadounidense.
En el mismo periodo, las importaciones estadounidenses provenientes de la Unión Europea sumaron 419 mil 806 millones de dólares. Esto dejó a México con una ventaja de alrededor de 61 mil millones frente al bloque de 27 países.
Así, mientras las compras estadounidenses de productos mexicanos aumentaron durante 2026, las procedentes de la Unión Europea disminuyeron frente al mismo periodo del año anterior.
El avance ocurrió en medio de la política arancelaria de Estados Unidos, que durante el año modificó las condiciones de acceso para varios de sus principales socios comerciales.
México mantiene una ventaja frente a otros países porque la mayoría de sus exportaciones que cumplen las reglas de origen del T-MEC pueden ingresar a Estados Unidos sin pagar arancel.
La Secretaría de Economía estima que alrededor de 85 por ciento de las exportaciones mexicanas conserva ese acceso sin gravámenes.
Sin embargo, esa protección no alcanza a todos los productos. El acero y el aluminio enfrentan aranceles de 50 por ciento, mientras los automóviles están sujetos a un gravamen de 25 por ciento, aunque para los vehículos que cumplen con el T-MEC el cobro se aplica al contenido que no es estadounidense.
Estos sectores se mantienen entre los principales temas de negociación entre México y Estados Unidos.
Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, ha señalado anteriormente que la prioridad mexicana es reducir los aranceles aplicados a estos sectores y conservar la ventaja que ofrece el T-MEC frente a competidores de otras regiones.
La ventaja mexicana, sin embargo, dependerá de conservar el acceso preferencial del T-MEC y de las negociaciones pendientes sobre automóviles, acero y aluminio, sectores donde los aranceles siguen elevando el costo de vender al mercado estadounidense.




