Mtro. Jesús Antonio García Ramírez. Politólogo
1. Consideraciones previas
En política hay momentos en que el silencio vale más que mil mítines. Así está Morena Sonora. Las encuestas en los 72 municipios ya se levantaron. Las maletas están en la Ciudad de México. La definición está por llegar. Como decimos en el rancho, la cochi está por parir.
Este parto es inédito en la historia de Sonora. Por única ocasión, y con aval unánime de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la reforma a los artículos 22 y 69 de la Constitución local de 2022, el próximo gobierno durará tres años, de 2027 a 2030. No es un capricho, es una homologación para empatar la elección de gobernador con la de Presidente de la República en 2030. Es una decisión de Estado. Y por eso el reto es mayor: habrá que demostrar en 36 meses lo que antes se hacía en 72.
2. A manera de reflexión
Todo movimiento grande enfrenta la misma prueba: convertir la aspiración personal en fortaleza institucional. Morena la está enfrentando ahora.
El ejemplo de esta semana fue institucional. El alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano, concluyó su licencia de 90 días y regresó a su cargo sin pedir prórroga. Cumplir la ley cuando se podría estirarla es un mensaje político. En la otra esquina, la senadora Lorenia Valles ha optado por la prudencia republicana, respetando los tiempos de la Comisión Nacional de Encuestas. Dos formas distintas, ambas válidas, de honrar el método.
El riesgo no está en ellos. Está en el entorno. En esa guerra de baja intensidad informativa que vive de filtrar que uno ya cayó y que la otra ya fue bajada. Ese modelo le hace daño a cualquier partido, pero le hace más daño a un movimiento que presume valores. Lo escribí en mi entrega anterior como miseria de valores y lo sostengo: cuando el infundio se vuelve estrategia, el que pierde no es el aspirante, es el proyecto.
La ciencia política es clara aquí. La elección de 2027 en Sonora no se va a definir por marca, esa ya es favorable a Morena. Se va a definir por legitimidad de origen. Si el proceso de coordinación sale limpio, con encuestas espejo y con un criterio paritario transparente, quien encabece llegará con fuerza para un gobierno corto que necesita arrancar al 100% desde el primer día.
La definición de género que hará la Comisión Nacional no es un obstáculo, es la válvula que evita la ruptura. Ordena y legitima. Los números son públicos: si el bloque toca mujer, el perfil mejor posicionado es Lorenia Valles; si toca hombre, es Javier Lamarque.
3. Consideraciones finales
Un gobierno de tres años no es un gobierno menor. En la teoría del Estado, es lo que Giovanni Sartori llamaría un gobierno de coyuntura fundacional. No administra la continuidad, funda la concurrencia. Es el puente que va a unir por primera vez en la historia moderna de Sonora la boleta de gobernador con la de Presidente en 2030. Quien lo encabece no va a ser recordado por cuánto duró, sino por qué base dejó.
Y aquí está el verdadero dilema politológico. Max Weber distinguía dos éticas: la de la convicción y la de la responsabilidad. La de la convicción dice yo quiero ser porque creo que soy el mejor. La de la responsabilidad dice yo quiero ser porque sé lo que el Estado necesita en este momento histórico. Sonora, en un gobierno de 36 meses, no necesita mesías de convicción, necesita estadistas de responsabilidad.
¿Qué debe fundar en 36 meses un gobierno fundacional? Tres cosas, no más: primero, el andamiaje administrativo para empatar la planeación estatal con la federal de 2030; segundo, un nuevo pacto fiscal y de agua con los 72 municipios, empezando por Cajeme y Hermosillo; y tercero, una escuela de cuadros que le deje a Morena Sonora la generación que va a gobernar el sexenio completo de 2030 a 2036. En tres años no se alcanza a construir un aeropuerto, pero sí se alcanza a construir un sistema.
Por eso el parto que viene es más que una candidatura. Es la prueba de institucionalización de Morena. Duverger nos enseñó que los partidos de masa mueren cuando dejan de ser una institución y se vuelven una confederación de tribus. Si Morena Sonora pare un coordinador legítimo, reconocido por los otros cinco y abrazado por el gobernador Alfonso Durazo como un acto de Estado, entonces habrá dado el paso de movimiento a institución.
Sonora no necesita coyuntura. Necesita proyecto. O construimos un gobierno de 36 meses con visión de 30 años, o nos quedamos con una coyuntura de 36 meses con visión de 36 días. De eso depende todo.




