Para el último trimestre de 2025, en México habían al menos 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años que se enmarcaron en situación de trabajo infantil.
Y de ese total, 1.8 millones llevaban a cabo ocupación no permitida -por debajo de la edad mínima legal y el trabajo peligroso-; 1.9 millones, se ocupaban en quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas -cuando ocurren en horarios prolongados o en condiciones peligrosas-, y 200 mil combinaban ambos trabajos, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (Enti) 2025.
Durante la presentación de la Enti, Mauricio Rodríguez Abreu, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas, explicó que se preguntó a los infantes el tipo de actividad que llevan a cabo, “no es solamente justo lavar trastes, sacudir, limpiar, lavar ropa y todo eso, sino, por ejemplo, si tuvieron que hacer, que cargar algo muy pesado.
“Entonces hay niños que dicen: sí, tuve que cargar tal vez a mi familiar que le estoy dando cuidados. Eso ya es una cuestión que puede afectarles en su salud. Ya son las situaciones que tal vez no es el número de horas, pero es la actividad específica que están llevando a cabo”, explicó.
Asimismo, precisó que del gran total de menores, durante el periodo de referencia, la población de niñas en situación de trabajo infantil se mantuvo en 1.4 millones.
Pero la población de niños, por su parte, registró una disminución de 2.2 a 2.1 millones. En tanto que las cifras de 2015 y de 2025 resultaron similares.
Análisis por grupos específicos y género
Además, que entre 2015 y 2025, la población de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil pasó de 3.6 millones a 3.5 millones de personas; y durante el periodo, el nivel más alto se registró en 2022 con 3.7 millones.
Por primera vez, la Enti identificó a la población en situación de trabajo infantil según grupos específicos, por lo que de los 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes en esta condición, 364 mil hablaban lengua indígena, 81 mil eran afrodescendientes y 76 mil tenían discapacidad.
En la población indígena, la tasa de trabajo infantil fue de 24.9 por ciento; al diferenciar según sexo, en niñas alcanzó 21.2% y en los niños, 29.1 por ciento. Por su parte, la tasa de ocupación no permitida fue de 14.2 por ciento. Según sexo, 6.8% correspondió a niñas y 22.5%, a niños.
Para la población afrodescendiente, la tasa de trabajo infantil se ubicó en 15.6 por ciento. En las niñas fue de 12.6% y en los niños, de 18.8 por ciento. Para este grupo, la ocupación no permitida fue de 6.5%: a las niñas correspondió 4.1 % y a los niños, 9 por ciento.
Entre la población con discapacidad, la tasa de trabajo infantil fue de 10.9 por ciento. En niñas alcanzó 10.2% y en niños, 11.4 por ciento. La tasa de quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas fue de 5.5%: a las niñas correspondió 6% y a los niños, 5.3 por ciento.




