Epígrafe: “La lógica te llevará de A a B. La imaginación te llevará a todas partes”. Albert Einstein
Mtro. Jesús Antonio García Ramírez Politólogo
1. Consideraciones previas
La coyuntura actual de 2024-2026 en México y en América Latina confirma que la fase lógica de la transformación se ha cumplido. El pueblo aprendió a identificar al tirano, a organizar el descontento y a derrocar. Se recorrió con éxito el trayecto que va del punto A al punto B. Sin embargo, la actualización objetiva muestra que el relevo de personas en el poder no ha significado el relevo de la forma del poder. La tiranía como lógica permanece aunque el tirano como persona haya sido derrocado.
Tres condiciones previas explican esta permanencia. La primera es la clausura del imaginario. Se permite todo cambio lógico dentro del sistema, pero se prohíbe imaginar fuera del sistema. La segunda es la administración de lo existente como si fuera lo único posible. Se cambia el discurso pero se conserva al Estado como patrimonio que se administra. La tercera es la desmovilización posterior al triunfo. Se convoca al pueblo para llegar de A a B y luego se le pide que regrese a casa a esperar resultados. Con esas tres condiciones intactas, toda victoria lógica es reversible.
2. A manera de reflexión
Cornelius Castoriadis permite entender la raíz del problema. Para Castoriadis, toda sociedad se instituye sobre un imaginario. No hay sociedad sin imaginario social. La tiranía no es solo un gobierno, es un imaginario instituido que nos hace creer que el poder solo puede ser vertical, que la obediencia es orden y que no hay otra forma de organizar la vida colectiva. Derrocar al tirano sin cambiar el imaginario es cambiar al administrador del imaginario instituido. Suprimir la tiranía es activar el imaginario instituyente, es decir, la capacidad colectiva de una sociedad de darse a sí misma su propia forma, de crear significaciones, instituciones y relaciones que antes no existían.
Ernst Bloch aporta la categoría de la esperanza concreta. En su Principio Esperanza, Bloch distingue entre esperanza abstracta y esperanza concreta. La lógica trabaja con lo que es. La imaginación trabaja con lo que aún no es, pero ya está siendo en forma de anticipación. La esperanza abstracta espera que otro haga el cambio. La esperanza concreta construye en el presente lo que aún no existe. El pueblo que solo derroca tiene esperanza abstracta. El pueblo que suprime tiene esperanza concreta. Sin esa anticipación creadora, toda lógica se vuelve administración cínica de lo existente.
Frantz Fanon lleva el debate al terreno de la descolonización del deseo. Para Fanon, el colonizado que solo razona con lógica sueña con ocupar el lugar del colono. El que imagina, sueña con destruir el mundo que hizo posible al colono. Esta es la diferencia sustantiva entre derrocar y suprimir. Derrocar es querer sentarse en la silla del amo. Suprimir es tener la imaginación para entender que hay que suprimir la silla y construir una asamblea. Mientras el deseo siga siendo el deseo del tirano, aunque se derroque al tirano, la tiranía permanece intacta en el deseo.
Silvia Rivera Cusicanqui plantea que la imaginación política en América Latina no es lineal. La lógica occidental va del punto A al punto B en línea recta. La imaginación andina y comunitaria va en espiral, es ch’ixi, es abigarrada, mezcla mundos sin anularlos. Suprimir la tiranía no es avanzar linealmente de la tiranía a la democracia liberal como única meta. Es crear una forma abigarrada donde quepan muchas formas de poder comunitario, territorial y asambleario que la lógica moderna declaró imposibles y atrasadas.
Herbert Marcuse cierra el análisis al advertir que la forma más perfeccionada de tiranía no es la que reprime la imaginación, sino la que la vuelve innecesaria. En el hombre unidimensional, todo está administrado, todo tiene una lógica, todo tiene un procedimiento de A a B, por lo que la gente deja de imaginar porque cree que todo ya está resuelto. Recuperar la imaginación no es un lujo poético, es recuperar la dimensión utópica como fuerza productiva material para construir otro mundo.
3. Consideraciones finales
La actualización objetiva es contundente. La fase lógica está agotada. América Latina ya sabe ir del punto A al punto B.
La tarea pendiente de esta coyuntura no es otra reforma lógica. Es una revolución imaginativa. Suprimir la tiranía exige tres rupturas que no están en ningún manual neoliberal:
- Primero, pasar del imaginario instituido al imaginario instituyente. No se trata de administrar mejor lo que hay, sino de instituir lo que no hay.
- Segundo, pasar de la esperanza abstracta a la esperanza concreta. No esperar el futuro, sino anticiparlo construyéndolo desde el presente en el territorio, en el trabajo y en la comunidad.
- Tercero, pasar del deseo de ocupar la silla del tirano al deseo de suprimir la silla. No tomar el poder como cosa, sino crear el poder como relación.
La lógica nos permitió derrocar. Nos enseñó a ir del punto A al punto B. Solo la imaginación nos permitirá suprimir, porque suprimir no es llegar a B. Es atreverse a imaginar C, D y todo el abecedario que la tiranía nos prohibió.
Derrocar fue un acto de lógica histórica. Suprimir será un acto de imaginación histórica.




